sábado, 22 de junio de 2019

Azar y Dios hace 59 años.


Según la Ley de Probabilidades, para que la proteína llegue a formarse por azar, se requeriría una sucesión cien mil millones de intentos por segundo durante trillones de siglos. Ello no significa que exista un dios.

Hace 59 años tomé una decisión que no es probable que sea por azar sino por intención juiciosa.

Ahora sigo tomando la misma decisión. Si hay un cruce crítico de decisiones no lo tomaré consecuencia del azar ni obra de un dios.

La vida ni ningún observable se puede rehacer.

La vida ni ningún observable tiene principio ni fin. No se puede rehacer lo que nunca ha sido hecho ni tampoco hacer lo que no se ha hecho.

La vida y cualquier suceso es un conjunto de ondas con frecuencias de oscilación diferentes.

Si cada uno a saltado una comba diferente no hay vuelta atrás.

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