Augusto
Werner Eck
Habia dos puntos fundamentales, claros y definitivos: en primer lugar, Octavio no tenía la menor intención de entregar el poder conquistado. Por lo tanto, tenía que encontrar una forma de conservar esencialmente su posición. Lo exigían también los intereses del partido cesarista. A fin de cuentas, Octavio no había triunfado solo; y los colaboradores en la victoria pedían ahora su parte. Por otro lado, quedaba eliminado como posibilidad política el modelo que César habia desarrollado, una monarquía en la que la base republicana apenas fuera reconocible. El asesinato de César había sido la respuesta a este tipo de propuesta. Cierto que tras las experiencias traumàticas vividas en los pasados decenios por la sociedad romana, en especial por sus dirigentes políticos, todos estaban ahora mucho más dispuestos que en el año 44 a aceptar a un soberano; pero pocos querían abiertamente una explícita revolución política.
Por ello, la decisión básica que tomó Octsvio con sus amigos y consejeros políticos fue la de restablecer el antiguo rėgimen republicano, al menos de palabra.
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