sábado, 6 de octubre de 2018

¡Hasta mañana!.


Buenos días maestro, ¿me dejara tranquilo hoy? He venido a Sanabria para recibir el viento suave y frío de Sanabria, como usted me aconsejó. Pídole, no le ruego, que hoy no me atribuya sus tribulaciones acerca del pueblo anegado y los pesares de sus vecinos que están redimiendo su pecado de hincar las rodillas ante su Señor.

Le invito a tomarse un chocolate en la chocolatería Valor, que tiene "anti-apatía", por no aburrirle con los químicos.

Me levanto. ¡Hasta mañana, don Miguel, padre mío! Don Manuel es bueno y mártir.

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