Gritos de socorro para salvar el futuro
Todos los discursos de los premiados coincidieron en apelar a los jóvenes para salvar los muebles del porvenir

Oviedo
El tiempo que vivimos resulta tan preñado de nubarrones que la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias estuvo plagada de gritos de socorro para salvar el futuro. Desde las apelaciones de Sylvia A. Earle (premio de la Concordia) o Alma Guillermoprieto (Comunicación y Humanidades), una desde el fondo de los océanos y la otra en la trinchera del periodismo. Desde la advertencia del peligro que sufre la democracia por parte del profesor y filósofo Michael J. Sandel (Ciencias Sociales) al aviso contra los molinos de viento de la frivolidad y tecnología que esgrimió desde la armadura y la lanza quijotesca de su cine Martin Scorsese (Artes), todos coincidieron en apelar a los jóvenes para salvar los muebles del porvenir.
Alma Guillermoprieto dio las gracias por 40 años de periodismo. Nunca fue un oficio cómodo y ha visto caer a algunos de sus más queridos amigos y compatriotas, como el mexicano Javier Valdez. Pero no baja los brazos: “Donde matan a uno, a la larga, suelen salir dos”.
Así que su oficio es tanto o más cuestión de testadurez que de destreza. Por eso ha dejado de dejar de convencer a los jóvenes para que no se metan en líos y lleven una vida más tranquila: “Si antes intentaba disuadirlos, hoy, sin embargo, les digo, háganle, dénle nomás, porque contamos la historia del mundo, porque dejamos constancia de lo que otros quieren tapar, porque somos el antídoto de las redes sociales con su inmediatez y su potenciación de la rabia. Porque hacemos falta”, dijo.
Quizás para que luego no nos pidan cuenta, como destacó Sylvia A. Earle, a quien apodan la dama de los océanos: “Dentro de 50 años los niños de hoy pueden mirar atrás y preguntarse: ¿Por qué no hicisteis algo mientras todavía había tiempo? O por el contrario: Gracias por la sabiduría de proteger a la Tierra cuando todavía había una oportunidad de hacerlo”. Todo, según la investigadora y vigilante de la salud de los mares, “cuando las acciones tomadas en los próximos 10 años determinan nuestro futuro para los próximos 10.000”.
Seguramente entonces se sigan viendo las películas de Martin Scorsese. Pero será en una época en que ya le tendrán catalogado como gran clásico. El cineasta también miró hacia el futuro en su discurso: “Por ahora, a los jóvenes cineastas, ¡qué tiempo les toca! ¡Cuántas oportunidades tienen!”.
Pero precisamente por eso, qué peligro. “Estoy preocupado por el pasado del cine sí y muy preocupado por su futuro”, advirtió. “El clima, el ambiente de hoy día. Las imágenes inundan nuestra vida. Pero todo se ha convertido en contenido, una palabra que desprecio. Ahora que el cine se está devaluando continuamente y al mismo tiempo la tecnología permite que cualquiera pueda hacer una película, ¿qué supone esto para los jóvenes? ¿Qué tipo de inspiración reciben? ¿Cómo cambiamos ese clima venenoso que nos rodea por uno en que un artista pueda seguir la luz que lleva dentro, esa chispa, ese alma, su duende?”.
TODOS LOS PREMIADOS
Premio de las Artes. El direcotor de cine Martin Scorsese.
Premio de Comunicación y Humanidades. La periodista Alma Guillermoprieto.
Premio de Cooperación Internacional. A las organizaciones de ayuda sanitaria en África: Amref Health Africa (Global) y Amref Salud África (España).
Premio de los Deportes. Los alpinistas Reinhold Messner y Krzystof Wielicki.
Premio de las Letras. La escritora Fred Vargas.
Premio de Investigación y Técnica. El biólogo Svante Pääbo.
Premio de Ciencias Sociales. El filósofo Michael J. Sandel.
Premio de la Concordia. La bióloga del mar Sylvia A. Earle.


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