«Un buen músico de orquesta deja de lado su opinión, atiende al director y oye a los compañeros»
«Al llegar aquí fui al hotel Ovetense, entré y menudo olor a sidra; Dios mío, cómo puede ser así, pensé»
JANTIEN KASSIES Violinista de la OSPA desde su fundación, hace 20 años
Oviedo, Javier NEIRA
Jantien Kassies, holandesa, violinista de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) -que tal día como hoy, hace veinte años, ofreció su concierto inaugural- milita en la formación asturiana desde su fundación y representa, en buena medida, el espíritu de la orquesta tras coprotagonizar sus dos primeras décadas de vida.
-¿Cómo llegó a la OSPA?
-Por casualidad. Supe que había audiciones en Amsterdam para una nueva orquesta en España, me presenté y me contrataron.
-¿Qué impresión le causó Asturias?
-Cogí el tren. No tenía ni idea a donde iba. Al despertar vi las montañas y me quedé impresionada.
-Bueno, usted es holandesa.
-Fui al hotel Ovetense, entré y menudo olor a sidra, tan desagradable, Dios mío, cómo puede ser así, pensé. Fue mi primera impresión de Oviedo. Y eso de tragar un culín de golpe me parecía tremendo.
-¿Cómo se estrenó?
-Mi contrato era por un año. La noche anterior al primer ensayo no pegué ojo. Fue en el Conservatorio. La sala me pareció pequeña. Era todo especial. Me senté con un chico, muy majo, que ahora toca con mi marido en el atril. Veníamos todos de diferentes sitios.
-Se casó con un español.
-Sí, mi marido, Gustavo Fernández, llegó a la orquesta al año siguiente desde Valladolid.
-¿El comienzo fue difícil?
-Al principio había muchos cambios. Nos estabilizamos con la gerente Inmaculada Quintanal. Muchos músicos dudaban y varios se fueron a La Coruña. La orquesta se estabilizó definitivamente con el maestro Max Valdés y se empezó a creer en el futuro. Con Jesse Levine trabajábamos bien, pero mejor con Valdés que sabe moverse y hablar. Nos sentimos respaldados.
-¿El Auditorio de Oviedo fue muy importante?
-Y si lo tuviésemos siempre sería magnífico.
-¿Cómo?
-Muchas veces ensayamos en la sala polivalente y es casi imposible oír nada. Cuando vas después al ensayo general en la sala grande hay que empezar de cero. Aunque la sala grande esté libre, por alguna razón muchas veces no nos la dan.
-¿Qué tal va la búsqueda de un nuevo director?
-Los aspirantes llegan con muchas ganas y con otra mentalidad.
-¿Cómo preparan una obra?
-La semana que viene vamos de gira a Santiago con obras que nunca habíamos tocado, la «Sinfonietta», de Janacek; la sinfonía de Roussel y el concierto para dos pianos de Poulenc. Las preparamos primero en casa, escuchando, con la partitura, poniendo dedos...
-¿Y los vecinos?
-Vivo en el campo, los vecinos no son buenos para los músicos.
-¿Dónde?
-En Loriana, cerca de San Claudio. El fin de semana todo el mundo tiene su tiempo libre y nosotros en casa, estudiando.
-Complicado.
-Lo de verdad complicado es, después de dominar técnicamente una partitura, tener la suficiente atención para escuchar a los compañeros, atender al director y entre todos saber cómo se debe hacer.
-Incluso contra su criterio.
-Un buen músico de orquesta deja de lado su opinión, atiende al director y oye a sus compañeros.
-¿Como es su violín?
-Un muy buen instrumento, francés, de finales del XIX, un Paul Bailly.
-Una inversión.
-Sí, me lo regaló mi madre, no podría haber comprado un instrumento tan bueno. Es, con mis hijas, mi único tesoro.
-Lo heredarán sus hijas.
-Claro.
-¿Hay más matrimonios entre músicos de la OSPA?
-Hay once matrimonios.
-No es una orquesta, es una familia.
-Algo así.


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