Gerardo y Julia Nicieza es un matrimonio que vivió en La Corona, a pocos metros de la salida (a la carretera que venía de La Venta del Gallo e iba a Lugo de Llanera) de la caleya que unía Santa Rosa con la carretera de Avilés a nivel de la casa de Guisasola.
Tras de su casa vivía su hija que casada con Luis tenía dos hijos; Luis, de mi edad y un segundo que tenía unos qiince años menos que Luis.
Gerardo estaba ciego casi total. Nos conocía por la voz y el lugar donde habitualmente estabas.
Mi abuela ciega como él y sorda.
Gerardo pasaba a la una de la tarde por delante de mi casa, la de Alvarin, nombre de mi bisabuelo materno y padre de mi abuelo Bautista.
Todos los días, después de comer a las doce se iba a tomar el café a casa de Flora y de Manolo Ramonzón, familiares. Mi casa estaba como en medio de las dos, a un kilómetro.
Gerardo, de vuelta a su casa, pasaba siempre a las cinco y media, con puntualidad. En ese momento mi abuela Dolores, Mami para nosotros, siempre estaba sentada delante de casa en un asiento dispuesto para tal fin. Si hacía sol decía que era para tomarlo y, cuando no, porque "estoy bien"
Como dije, Mami y Gerardo eran ciegos y mi abuela sorda.
¡Buenas tardes, Dolores! decía Gerardo para vencer la distancia que era, no menos de treinta metros.
¡Buenas tardes, Gerardo! Replicaba Mami.
¡Hasta mañana! Replicacan los dos a la vez.
Este hombre cada día está más sordo. No podrá entenderse con Julia. Voy a preguntarle como se entienden. Solos.
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