Me llevan de testigo mudo, estatua de sal.
Soy utilizado como moneda, como confianza, para robar, pues no reconocen que su imagen no ofrece confianza y su discurso es huero.
No estoy mudo, estoy pensando, la miseria de quien no siente vergüenza por pasarse la vida mendigando diciendo ser esclavo gustoso, del señor con el que tropiece.
No estoy mudo, estoy pensando, la miseria de quien no siente vergüenza por pasarse la vida mendigando diciendo ser esclavo gustoso, del señor con el que tropiece.
Estaba pensando, ¡Qué carajo!
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