Claudio Sánchez-Albornoz
EL REINO DE ASTURIAS
ORÍGENES DE LA NACIÓN ESPAÑOLA
Estudios críticos sobre la Historia del Reino de Asturias
(Selección)
Prólogo de J.E. Casariego
I.D.E.A.
Oviedo, MCMLXXXIII
Real Instituto de Estudios Asturianos
I.S.B.N.: 84-00-04528-9
Estamos en días que de habla de nación y de nación de naciones, me ocupa no leer ni escuchar acerca de la obra de Claudio Sánchez Albornoz "Orígenes de la Nación española. El Reino de Asturias"
Tomando del prólogo a la edición del Resumen, o Antología de la Obra.
Es difícil hallar en el ayer de las naciones europeas ningún accidente histórico que perfile con caracteres más firmes la llegada a la Historia de una comunidad popular, que el instante del nacimiento de España al afirmarse el reino de Asturias..."
"En el "Asturorum regnum" nació España y cuajó el talante hispánico, pero en él se inició, además, nuestra gran misión histórica y nuestra gran misión histórica y nuestra más importante contribución a la forja de Europa y de lo europeo. El islamismo había roto la multi-milenaria unidad histórica del mundo mediterráneo. Es ello hoy indiscutible e indiscutido. Al comenzar en Occidente la resistencia de la Cristiandad frente al Islam, el reino de Asturias se constituyó en rodela de la sociedad, la cultura, el estilo de vida que iba a madurar en el solar de la Europa creadora de valores universales y moldeadora del gran proceso de liberación del hombre y de liberación de los pueblos. Ese proceso no habría podido realizarse sin nuestro sacrificio. Sin el sacrificio que comenzó al pié de las cumbres de los Picos de Europa.
"Frente al pasado de España muchos adoptan una postura criticista y acaban coincidiendo con las sombrías diatribas de los hombres de la Ilustración. Algunos españoles, digamos mejor no pocos, parecerían haber sentido el amargo placer de ensombrecer nuestra historia. Parecerían gozarse en la flagelación de España y de lo hispano; las más importantes creaciones hispánicas habrían sido obras de moros o judíos; España no habría participado de las inquietudes y de los procesos espirituales de Europa. Sí, parecerían regodearse en el auto-vituperio de lo español y de la misma España que, a creerles, no habría sido y no sería europea sino bastarda. Asombra incluso a los extraños ese turbio placer. Sus juicios son al cabo proyección de los eternos latigazos dados con furia contra nosotros por nuestros antiguos émulos y enemigos y por los eternos resentidos miembros de la judería internacional. En el último de los flagelantes de lo hispano parece segura su estirpe hebraica.
España ha sido siempre Europa. No vacilo en adherir a la tesis de Ortega. Históricamente he podido comprobarla. Pero voy aún más lejos. Insisto en que Europa ha podido hacer y madurar por nuestro sacrificio. Porque le hemos servido siete siglos de rodela, porque durante siete siglos, mientras fuera de la Península los hombres podían entregarse libremente a las empresas del espíritu, los cristianos españoles hubimos de recibir los brutales zarpazos de cuatro invasiones africanas y entre ellas hubimos de resistir a una España islámica, obra, ella sí, de la simbiosis de lo español primitivo y de lo islámico; y sobradamente acerada y fuerte para ensombrecer la vida de la España europea.
"Los habituales flagelantes de España y de lo hispano, ni una sola vez se han detenifo a destacar nuestros servicios a la forja de Occidente. Yo, en cambio, aún a trueque de repetirme, afirmo y grito las dos realidades: la España fue la vanguardia de Europa abuela de la nuestra. Esa eterna familia arma el brazo; ese eterno batallar con África y con la España islamizada, hizo posible la continua transformación de Europa. Esa batalla afirmó nuestro ser ancestral, acentuando y renovando en nosotros viejas características que matizaron nuestro europeísmo, pero no lo borraron, pese al papanatismo de quienes no tienen ojos sino para los males de la España cristiana ni labios sino para cantar las obras de judíos y moros. Olvidando que, a más de pelear con el Islam de España y África, hubimos de realizar una doble aventura: la de ir colonizando el solar nacional despaciosamente liberado, vuelto a perder ante otras oleadas sarracenas y vuelto a ganar y a poblar más de una vez. He calificado con frecuencia a la Reconquista y a la Repoblación de claves de la historia de España. Por cuanto queda dicho, lo fueron tambien del libre acuñarse de Europa. Dos ejemplos bastarán a comprobarlo: Si el reino cristiano nacido en Covadonga no se hubiese afirmado, el Occidente no habría recibido de la España islamita el maestrazgo que, por intermedio de la España cristiana, dio origen al llamado primer Renacimiento europeo. Y si todo el potencial bélico de los pueblos occidentales hubiera debido verterse en la lucha con la morería hispano-africana dueña de la Península, las Cruzadas no habrían podido tener lugar; y todos conocen las enormes proyecciones que ellas tuvieron en la vida económica, social, política, urbana, cultural y psíquica de Europa.
"Cabe, por tanto, concluir que el "Asturorum regnum" al iniciar la resistencia de la España eutopea frente al Islan, inició en verdad el gran servicio de la Patria al alumbramiento de la patria europea. Y quiero recordar que la eclosión de lo hispano de los siglos gloriosos coincidió con la conclusión ee la gran empresa iniciada en Cocadonga: la cuna de España y el cimiento de nuestra temprana colaboración al nacer de Europa.
"Ignoro por qué se llamó Picos de Europa al grande y bellísimo conjunto de montañas en una de cuyas estribaciones venció Pelayo a los muslimes. ¿Se perdonará que hoy, más de doce siglos después de tal victoria, me atreva a afirmar que el nombre responde a una misteriosa realidad histórica? ¿Se me perdonará que me atreva a vincular con la historia del "Asturorum regnum" es topónimo regional con que bautizamos una zona en que la tierra, convulsionada por gigantestos movimientos sísmicos, se alza orgullosa hacia los cielos? ¿Se me perdonará que vincule ese nombre con la realidad de que junto a esos Picos los astures iniciaron nuestra gran misión de centinelas de Europa; de esa gran Patria de todos los hispanos?
"Le prestamos luego el gran servicio de ser su vanguardia...
"Los habituales flagelantes de España y de lo hispano, ni una sola vez se han detenifo a destacar nuestros servicios a la forja de Occidente. Yo, en cambio, aún a trueque de repetirme, afirmo y grito las dos realidades: la España fue la vanguardia de Europa abuela de la nuestra. Esa eterna familia arma el brazo; ese eterno batallar con África y con la España islamizada, hizo posible la continua transformación de Europa. Esa batalla afirmó nuestro ser ancestral, acentuando y renovando en nosotros viejas características que matizaron nuestro europeísmo, pero no lo borraron, pese al papanatismo de quienes no tienen ojos sino para los males de la España cristiana ni labios sino para cantar las obras de judíos y moros. Olvidando que, a más de pelear con el Islam de España y África, hubimos de realizar una doble aventura: la de ir colonizando el solar nacional despaciosamente liberado, vuelto a perder ante otras oleadas sarracenas y vuelto a ganar y a poblar más de una vez. He calificado con frecuencia a la Reconquista y a la Repoblación de claves de la historia de España. Por cuanto queda dicho, lo fueron tambien del libre acuñarse de Europa. Dos ejemplos bastarán a comprobarlo: Si el reino cristiano nacido en Covadonga no se hubiese afirmado, el Occidente no habría recibido de la España islamita el maestrazgo que, por intermedio de la España cristiana, dio origen al llamado primer Renacimiento europeo. Y si todo el potencial bélico de los pueblos occidentales hubiera debido verterse en la lucha con la morería hispano-africana dueña de la Península, las Cruzadas no habrían podido tener lugar; y todos conocen las enormes proyecciones que ellas tuvieron en la vida económica, social, política, urbana, cultural y psíquica de Europa.
"Cabe, por tanto, concluir que el "Asturorum regnum" al iniciar la resistencia de la España eutopea frente al Islan, inició en verdad el gran servicio de la Patria al alumbramiento de la patria europea. Y quiero recordar que la eclosión de lo hispano de los siglos gloriosos coincidió con la conclusión ee la gran empresa iniciada en Cocadonga: la cuna de España y el cimiento de nuestra temprana colaboración al nacer de Europa.
"Ignoro por qué se llamó Picos de Europa al grande y bellísimo conjunto de montañas en una de cuyas estribaciones venció Pelayo a los muslimes. ¿Se perdonará que hoy, más de doce siglos después de tal victoria, me atreva a afirmar que el nombre responde a una misteriosa realidad histórica? ¿Se me perdonará que me atreva a vincular con la historia del "Asturorum regnum" es topónimo regional con que bautizamos una zona en que la tierra, convulsionada por gigantestos movimientos sísmicos, se alza orgullosa hacia los cielos? ¿Se me perdonará que vincule ese nombre con la realidad de que junto a esos Picos los astures iniciaron nuestra gran misión de centinelas de Europa; de esa gran Patria de todos los hispanos?
"Le prestamos luego el gran servicio de ser su vanguardia...
...
La Comunidad del Principado de Asturias, otrora Ducado y Reino posteriormente, y nunca Principado, debiera tomar la iniciativa para considerar nuestro solar en Europa. Hacerlo conjuntamente con el Reino de España.
CONSIDERAR la construcción de la Catedral de Covadonga.
CONSIDERAR el recrear el Reino de Asturias en la actual "antigua fábrica de armas de Oviedo, donde se ubicaría el Archivo Histórico del Reino, la Cátedra. Y se interpretaría el Reino.
La creación del Gran Collar de Alfonso II.
Creación de la Cátedra de Las Tres Culturas.
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