En junio del año que cumplía 14 años, el primer sábado de vacación de verano, cumplía con la visita a mi tio José en Gijón, carretera de Viesques.
Llegué en tren. Pregunté por tal carretera a un guardia de tráfico que subido en un alto regulaba el tráfico. El hombre me respondió: "Chaval, por ahí. A tiru piedra" Supuse que era cerca. Así me fueron repitiendo hasta que me cansé: Coño, ¿cuanto es "a tiro de piedra"?
El hombre respondió: pa 'Uvieu' ¿Qué? Que pa Uvieu.
Un paisano que pasaba por allí, me dijo "ven conmigo que voy pal Bibio.
Ha sido el día que Gijón me alegró.
Una buena distancia que le sirvió al paisano para saber que era el sobrino de pepe "el carboneru", cosa que yo desconocía. Me llevó hasta la casa drl tio.
Habia venido a Gijón en muchas ocasiones, con la abuela por septiembre acompañándola "a tomar las aguas", a la playa. Con el abuelo a cenar al hotel Hernán Cortés donde él se reunía con un hombre del que me decía, "a estos julais hay que vigilarlos"
Así es como conocí Serin en coche y al anochecer. En otras ocasiones con mis padres, a la playa; con mi padre por el invierno. Y, ya desde 1976, vine solo, siempre pasando por Valdedios.
Y, desde los primeros años ochenta, vine con mayor regularidad a desayunar frente al mar. viendo hundirse el carbonero Castillo de Salas.
Allí leia y dudaba el irme fuera de España; no quería seguir con el ejercicio médico.
Francisca y el nacimiento de Laura, me pusieron el pié en el camino. Ya no cuenta. Gijón, será mi tumba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario