lunes, 9 de julio de 2018

Mis tíos, Emeterio y Pacita, y mi prima.

El sábado, el batallón había sido citado en Pando para hacer el asalto final a Oviedo.

Mis tíos se iban a casar en Lugo y, posteriormente comer en familia en Les Cabañes (hoy entrada a Santa Rosa desde la carretera de Gijón, a nivel del CC Lreroy), en el bar de mis tios Aurora y Ciriaco, donde este último tocaba la acordeón.

Mi tío, al recibir la orden del batallón, acude a Don Andrés, el cura, y adelante a mañana, viernes, la boda. Desde Lugo acude a La Corona para decírselo a mi tía Pacita, embarazada de mi prima Fina. Le dice que vá a decírselo a los tíos en Les Cabañes.


Unos coletos de Coruño se lo dicen a la Guardia Civil que lo detienen en Les Cabañes y lo conducen, con otros dos compañeros de Lugones, hasta Los Peñones, donde los fusilan y dejan sobre el roquedal.

Mi padre acude a la casa de Uría/Toreno para decirles que se vayan para Villabona donde les esperan. Al pasar por Lugones se oculta de tres guardias civiles; uno ascenderá a brigada, muriendo de un cáncer de pulmón. Me reconoció y me pidió perdón, yo no perdono ni olvido, aquí estoy para que no sufra y prolongar ls vida. Se lo diré a su hija y nietos. También se lo diré a Pepin el casieru. 
¿Lo conoces? 
Soy amigo. 
Cerró los ojos, lágrimas mojaron sus mejillas. Dejó de ventilar. Actué. Certifiqué. Le dí mi pesar a su familia. Estreché su mano derecha. No he sabido hacer más, les dije.


Nota.- En estos días, tienen quienes les recuerdan, su familia toda.

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