lunes, 11 de diciembre de 2017

De las tormentas de ahora.

Un beso. Tranquilas, hay que conseguir discernir las amenazas de las tormentas. Recordar las tormentas siempre son explosivas y nunca amenazan.

Hoy hablan de ciclo-génesis- explosivas. Siempre las gentes hablaron de tormentas y, cuando convenía, amenazas de tormenta.

Subiros al potro negro para que os lleve al mundo gris y apacible de los sueños como refiere Miguel Hernández en sus "cuentos a Manolillo (a su hijo Manolillo desde la cárcel donde la turba desleal lo llevó para silenciarlo sin saber que la cárcel siempre está en un altozano social).

Un beso. Contárselo así a los niños. Para que no tengan miedo.

Recuerdo qu el día de Santiago vinieron mis amigos Fernando y Andrés a buscarme para que fuera con ellos a la fiesta de Pruvia.

Les dí disculpas para poder seguir leyendo la Eneida que tenía que quería comentar.

Comenzó hacias cuatro a perderse la luz del día y las gallinas guarecerse. No quería leer con la lámpsra de mesa, por lo que pensé en irme a ls fiesta en bicicleta pensando que, al final, "abriría"

Al llegar a la altura de la gasolinera de Pruvia pasé andando a la otra orilla donde había un bar; no esclarecía sino que el cielo se pinía cada vez más negro y comenzaba la caía de gotas que con ruido se estrellaban el suelo "como sapos"

Tras descender un escalón entré en el bar ruidoso y lleno de gente que, como yo, estaban mojados como sopas.

Pedí un café y alguno dijo, dai una copa. No café te pedí, le fije apartando la copa. ¡Bueno, bueno!, me replicó quien me la había puesto ante mi. Ni bueno ni malo, lo que te dije y punto. Tomé el café de manga caliente, púsei les dos pesetes y salí. Lloviendo a cántaros llegué a casa, me bañé en sgua caliente y ne metí en la cama a leer hasta que llegaron mis padres de a Viella. Antes, Mami me llevó una taza de leche caliente.

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