EL CAFÉ DE MAMERTO

miércoles, 21 de marzo de 2018

Facebook herida de muerte probable.

Lo de Facebook es más grave de lo que parece 
https://elpais.com/retina/2018/03/20/innovacion/1521564248_621605.html




Análisis | Lo de Facebook es más grave de lo que parece
EL PAÍS Retina · Hace 12 horas
Más sobre Derecho y tecnología Lo de Facebook es más grave de lo que parece Por Borja Adsuara Varela Lo peor no es que se hayan utilizado mal los datos de 50 millones de usuarios, sino que se ha dañado la confianza en el 'big data' y la inteligencia artificial Madrid 21 MAR 2018 - 12:45 CET FOLLOW El pasado sábado 17 de marzo supimos, gracias a una investigación conjunta de los periódicos The New York Times y The Observer, que una consultora que trabajó para Trump manipuló datos de 50 millones de usuarios de Facebook. “En 2014 Cambridge Analytica se hizo con una base de datos de pretendido uso académico y la explotó sin permiso para elaborar estrategias electorales durante las elecciones de Estados Unidos”, especialmente las que ganó Trump en 2016. Este descubrimiento ha provocado que las acciones de Facebook se desplomen casi un 7% y una tormenta política mundial. Tanto el Congreso de EE UU como el Gobierno británico y la Comisión europea han abierto sendas investigaciones. Pero el tema es más grave de lo que parece, porque no solo afecta a Facebook, sino a la Economía del dato, que es lo mismo que decir la Economía Digital, que es lo mismo que decir la Economía del Siglo XXI, o la economía, a secas. Porque lo más grave no es que se hayan utilizado mal los datos de 50 millones de usuarios de Facebook, que lo es, sino que se ha dañado la confianza de los usuarios en cualquier cosa que suene a #BigData e #InteligenciaArtificial. MÁS INFORMACIÓN Cinco redes sociales alternativas para escapar de los tentáculos de Facebook Facebook: un algoritmo para gobernarlos a todos Análisis conductual: así han cambiado Facebook y Cambridge Analytica la forma de analizar datos Solo hay un negocio: el de la confianza Con los años aprendes que, en realidad, solo hay un negocio: el de la confianza. Es la esencia de cualquier trato comercial, tanto presencial como digital. Como también lo es de otras facetas de la vida social: pareja, familia, amistad, política, religión... El tendero no vende solo su producto, vende confianza. Y también los abogados, los médicos, el fontanero, un banco, una compañía de seguros, la operadora de telecomunicaciones, el correo electrónico, las redes sociales, un periódico, etc. La confianza es un camino de dos direcciones. Viene de cum + fide. Es decir, ha de ser una fe mutua, del uno en el otro. Se le suele añadir el adjetivo ciega, porque, si uno se fía de alguien, no necesita vigilarle ni controlarle todo el rato. En cierto modo es lo contrario de la obligación de transparencia, porque se exige transparencia, justamente, a aquél del que no te fías (por ejemplo, los políticos). Si te fías, no estás pidiendo explicaciones constantemente. Hasta que pasa algo. La confianza tiene que ver con otro concepto que vimos hace poco: la lealtad. Cuando la lealtad se rompe -en una relación de pareja o de amistad, comercial, o en el tratamiento de datos- se pierde la confianza, y es muy difícil recuperarla. Las fuentes accesibles al público Uno de los cambios del Reglamento europeo de Protección de Datos respecto a nuestra Ley Orgánica de Protección de Datos, que ha sido muy poco comentado, es el tratamiento de las fuentes accesibles al público. La LOPD decía que “no era preciso el consentimiento (del afectado) cuando los datos figurasen en fuentes accesibles al público y su tratamiento fuera necesario para la satisfacción del interés legítimo” del empresario o de un tercero (art. 6.2). Y en la definición de “fuentes accesibles al público” daba una lista cerrada: censo promocional, repertorios telefónicos, listados profesionales, diarios y boletines oficiales y medios de comunicación. No se incluían las redes sociales (art. 3.j). Sin embargo, en el RGPD únicamente se establece que “el tratamiento solo será lícito si… el tratamiento es necesario para la satisfacción de intereses legítimos perseguidos por el responsable del tratamiento o por un tercero” (art. 6.1.f). Es decir, ha desaparecido el requisito de que, para poder tratar datos personales sin consentimiento del afectado, deben figurar en “fuentes accesibles al público” y ya no hay una lista cerrada de estas y las redes sociales pueden ser utilizadas. Códigos deontológicos y pedagógicos, mediación e indemnización Pero el problema no es tanto de dónde se toman los datos y su carácter público o no, sino lo que se hace con ellos; porque el concepto de interés legítimo es suficientemente indeterminado como para que quepa cualquier cosa. La confianza del cliente no se tiene, simplemente, con un cumplimiento cicatero de las normas, llegando al límite legal y moviéndonos en el filo de una navaja, sino con un compromiso ético de transparencia y de lealtad. Sería por ello muy conveniente que cada empresa hiciera un código deontológico o de buenas prácticas, en el que diga claramente a sus clientes lo que hace con sus datos y, sobre todo, lo que se compromete a no hacer con ellos. ¿Cómo recuperar la confianza perdida de nuestros clientes, cuando se ha hecho un mal tratamiento o mal uso de sus datos por un empleado o cesionario desleal? En primer lugar, poniéndose al lado del cliente y persiguiendo a los responsables. Pero seguramente hay que ir más allá y, para intentar evitar una grave sanción y, sobre todo, la pérdida definitiva de la confianza de nuestros clientes, implantar un sistema de mediación e indemnización, por los daños y perjuicios causados. Opinión Big data Analítica datos Facebook Bases datos Redes sociales Tecnologías información Computación Privacidad internet Seguridad internet Empresas Internet Informática Economía Telecomunicaciones Tecnología Comunicaciones Industria Ciencia Por Borja Adsuara Varela Seguir

Lo de Facebook es más grave de lo que parece | Innovación | EL PAÍS ...

https://retina.elpais.com › El País Economía › Retina
hace 12 horas - Lo peor no es que se hayan utilizado mal los datos de 50 millones de usuarios,sino que se ha dañado la confianza en el big data y la inteligencia artificial.

Lo de Facebook es más grave de lo que parece - Notasbit

https://www.notasbit.com/item/536456/
Lo de Facebook es más grave de lo que parece. Publicado por: El País. Publicado en: 20/03/201823:21. Escrito por: Borja Adsuara Varela. Lo peor no es que se hayan utilizado mal los datos de 50 millones de usuarios, sino que se ha dañado la confianza en el 'big data' y la inteligencia artificial. Lee toda la nota ...

Imágenes de Derecho y tecnología Lo de Facebook es ...

Resultado de imagen de Derecho y tecnología Lo de Facebook es más grave de lo que parece Por Borja Adsuara Varela Lo peor no es que se hayan utilizado mal los datos de 50 millones de usuarios, sino que se ha dañado la confianza en el 'big data' y la inteligencia artificial Madrid 21 MAR 2018 - 12:45 CET FOLLOW El pasado sábado 17 de marzo supimos, gracias a una investigación conjunta de los periódicos The New York Times y The Observer, que una consultora que trabajó para Trump manipuló datos de 50 millones de usuarios de Facebook. “En 2014 Cambridge Analytica se hizo con una base de datos de pretendido uso académico y la explotó sin permiso para elaborar estrategias electorales durante las elecciones de Estados Unidos”, especialmente las que ganó Trump en 2016. Este descubrimiento ha provocado que las acciones de Facebook se desplomen casi un 7% y una tormenta política mundial. Tanto el Congreso de EE UU como el Gobierno británico y la Comisión europea han abierto sendas investigaciones. Pero el tema es más grave de lo que parece, porque no solo afecta a Facebook, sino a la Economía del dato, que es lo mismo que decir la Economía Digital, que es lo mismo que decir la Economía del Siglo XXI, o la economía, a secas. Porque lo más grave no es que se hayan utilizado mal los datos de 50 millones de usuarios de Facebook, que lo es, sino que se ha dañado la confianza de los usuarios en cualquier cosa que suene a #BigData e #InteligenciaArtificial. MÁS INFORMACIÓN Cinco redes sociales alternativas para escapar de los tentáculos de Facebook Facebook: un algoritmo para gobernarlos a todos Análisis conductual: así han cambiado Facebook y Cambridge Analytica la forma de analizar datos Solo hay un negocio: el de la confianza Con los años aprendes que, en realidad, solo hay un negocio: el de la confianza. Es la esencia de cualquier trato comercial, tanto presencial como digital. Como también lo es de otras facetas de la vida social: pareja, familia, amistad, política, religión... El tendero no vende solo su producto, vende confianza. Y también los abogados, los médicos, el fontanero, un banco, una compañía de seguros, la operadora de telecomunicaciones, el correo electrónico, las redes sociales, un periódico, etc. La confianza es un camino de dos direcciones. Viene de cum + fide. Es decir, ha de ser una fe mutua, del uno en el otro. Se le suele añadir el adjetivo ciega, porque, si uno se fía de alguien, no necesita vigilarle ni controlarle todo el rato. En cierto modo es lo contrario de la obligación de transparencia, porque se exige transparencia, justamente, a aquél del que no te fías (por ejemplo, los políticos). Si te fías, no estás pidiendo explicaciones constantemente. Hasta que pasa algo. La confianza tiene que ver con otro concepto que vimos hace poco: la lealtad. Cuando la lealtad se rompe -en una relación de pareja o de amistad, comercial, o en el tratamiento de datos- se pierde la confianza, y es muy difícil recuperarla. Las fuentes accesibles al público Uno de los cambios del Reglamento europeo de Protección de Datos respecto a nuestra Ley Orgánica de Protección de Datos, que ha sido muy poco comentado, es el tratamiento de las fuentes accesibles al público. La LOPD decía que “no era preciso el consentimiento (del afectado) cuando los datos figurasen en fuentes accesibles al público y su tratamiento fuera necesario para la satisfacción del interés legítimo” del empresario o de un tercero (art. 6.2). Y en la definición de “fuentes accesibles al público” daba una lista cerrada: censo promocional, repertorios telefónicos, listados profesionales, diarios y boletines oficiales y medios de comunicación. No se incluían las redes sociales (art. 3.j). Sin embargo, en el RGPD únicamente se establece que “el tratamiento solo será lícito si… el tratamiento es necesario para la satisfacción de intereses legítimos perseguidos por el responsable del tratamiento o por un tercero” (art. 6.1.f). Es decir, ha desaparecido el requisito de que, para poder tratar datos personales sin consentimiento del afectado, deben figurar en “fuentes accesibles al público” y ya no hay una lista cerrada de estas y las redes sociales pueden ser utilizadas. Códigos deontológicos y pedagógicos, mediación e indemnización Pero el problema no es tanto de dónde se toman los datos y su carácter público o no, sino lo que se hace con ellos; porque el concepto de interés legítimo es suficientemente indeterminado como para que quepa cualquier cosa. La confianza del cliente no se tiene, simplemente, con un cumplimiento cicatero de las normas, llegando al límite legal y moviéndonos en el filo de una navaja, sino con un compromiso ético de transparencia y de lealtad. Sería por ello muy conveniente que cada empresa hiciera un código deontológico o de buenas prácticas, en el que diga claramente a sus clientes lo que hace con sus datos y, sobre todo, lo que se compromete a no hacer con ellos. ¿Cómo recuperar la confianza perdida de nuestros clientes, cuando se ha hecho un mal tratamiento o mal uso de sus datos por un empleado o cesionario desleal? En primer lugar, poniéndose al lado del cliente y persiguiendo a los responsables. Pero seguramente hay que ir más allá y, para intentar evitar una grave sanción y, sobre todo, la pérdida definitiva de la confianza de nuestros clientes, implantar un sistema de mediación e indemnización, por los daños y perjuicios causados. Opinión Big data Analítica datos Facebook Bases datos Redes sociales Tecnologías información Computación Privacidad internet Seguridad internet Empresas Internet Informática Economía Telecomunicaciones Tecnología Comunicaciones Industria Ciencia Por Borja Adsuara Varela Seguir
Resultado de imagen de Derecho y tecnología Lo de Facebook es más grave de lo que parece Por Borja Adsuara Varela Lo peor no es que se hayan utilizado mal los datos de 50 millones de usuarios, sino que se ha dañado la confianza en el 'big data' y la inteligencia artificial Madrid 21 MAR 2018 - 12:45 CET FOLLOW El pasado sábado 17 de marzo supimos, gracias a una investigación conjunta de los periódicos The New York Times y The Observer, que una consultora que trabajó para Trump manipuló datos de 50 millones de usuarios de Facebook. “En 2014 Cambridge Analytica se hizo con una base de datos de pretendido uso académico y la explotó sin permiso para elaborar estrategias electorales durante las elecciones de Estados Unidos”, especialmente las que ganó Trump en 2016. Este descubrimiento ha provocado que las acciones de Facebook se desplomen casi un 7% y una tormenta política mundial. Tanto el Congreso de EE UU como el Gobierno británico y la Comisión europea han abierto sendas investigaciones. Pero el tema es más grave de lo que parece, porque no solo afecta a Facebook, sino a la Economía del dato, que es lo mismo que decir la Economía Digital, que es lo mismo que decir la Economía del Siglo XXI, o la economía, a secas. Porque lo más grave no es que se hayan utilizado mal los datos de 50 millones de usuarios de Facebook, que lo es, sino que se ha dañado la confianza de los usuarios en cualquier cosa que suene a #BigData e #InteligenciaArtificial. MÁS INFORMACIÓN Cinco redes sociales alternativas para escapar de los tentáculos de Facebook Facebook: un algoritmo para gobernarlos a todos Análisis conductual: así han cambiado Facebook y Cambridge Analytica la forma de analizar datos Solo hay un negocio: el de la confianza Con los años aprendes que, en realidad, solo hay un negocio: el de la confianza. Es la esencia de cualquier trato comercial, tanto presencial como digital. Como también lo es de otras facetas de la vida social: pareja, familia, amistad, política, religión... El tendero no vende solo su producto, vende confianza. Y también los abogados, los médicos, el fontanero, un banco, una compañía de seguros, la operadora de telecomunicaciones, el correo electrónico, las redes sociales, un periódico, etc. La confianza es un camino de dos direcciones. Viene de cum + fide. Es decir, ha de ser una fe mutua, del uno en el otro. Se le suele añadir el adjetivo ciega, porque, si uno se fía de alguien, no necesita vigilarle ni controlarle todo el rato. En cierto modo es lo contrario de la obligación de transparencia, porque se exige transparencia, justamente, a aquél del que no te fías (por ejemplo, los políticos). Si te fías, no estás pidiendo explicaciones constantemente. Hasta que pasa algo. La confianza tiene que ver con otro concepto que vimos hace poco: la lealtad. Cuando la lealtad se rompe -en una relación de pareja o de amistad, comercial, o en el tratamiento de datos- se pierde la confianza, y es muy difícil recuperarla. Las fuentes accesibles al público Uno de los cambios del Reglamento europeo de Protección de Datos respecto a nuestra Ley Orgánica de Protección de Datos, que ha sido muy poco comentado, es el tratamiento de las fuentes accesibles al público. La LOPD decía que “no era preciso el consentimiento (del afectado) cuando los datos figurasen en fuentes accesibles al público y su tratamiento fuera necesario para la satisfacción del interés legítimo” del empresario o de un tercero (art. 6.2). Y en la definición de “fuentes accesibles al público” daba una lista cerrada: censo promocional, repertorios telefónicos, listados profesionales, diarios y boletines oficiales y medios de comunicación. No se incluían las redes sociales (art. 3.j). Sin embargo, en el RGPD únicamente se establece que “el tratamiento solo será lícito si… el tratamiento es necesario para la satisfacción de intereses legítimos perseguidos por el responsable del tratamiento o por un tercero” (art. 6.1.f). Es decir, ha desaparecido el requisito de que, para poder tratar datos personales sin consentimiento del afectado, deben figurar en “fuentes accesibles al público” y ya no hay una lista cerrada de estas y las redes sociales pueden ser utilizadas. Códigos deontológicos y pedagógicos, mediación e indemnización Pero el problema no es tanto de dónde se toman los datos y su carácter público o no, sino lo que se hace con ellos; porque el concepto de interés legítimo es suficientemente indeterminado como para que quepa cualquier cosa. La confianza del cliente no se tiene, simplemente, con un cumplimiento cicatero de las normas, llegando al límite legal y moviéndonos en el filo de una navaja, sino con un compromiso ético de transparencia y de lealtad. Sería por ello muy conveniente que cada empresa hiciera un código deontológico o de buenas prácticas, en el que diga claramente a sus clientes lo que hace con sus datos y, sobre todo, lo que se compromete a no hacer con ellos. ¿Cómo recuperar la confianza perdida de nuestros clientes, cuando se ha hecho un mal tratamiento o mal uso de sus datos por un empleado o cesionario desleal? En primer lugar, poniéndose al lado del cliente y persiguiendo a los responsables. Pero seguramente hay que ir más allá y, para intentar evitar una grave sanción y, sobre todo, la pérdida definitiva de la confianza de nuestros clientes, implantar un sistema de mediación e indemnización, por los daños y perjuicios causados. Opinión Big data Analítica datos Facebook Bases datos Redes sociales Tecnologías información Computación Privacidad internet Seguridad internet Empresas Internet Informática Economía Telecomunicaciones Tecnología Comunicaciones Industria Ciencia Por Borja Adsuara Varela Seguir
Hace 1 día
Resultado de imagen de Derecho y tecnología Lo de Facebook es más grave de lo que parece Por Borja Adsuara Varela Lo peor no es que se hayan utilizado mal los datos de 50 millones de usuarios, sino que se ha dañado la confianza en el 'big data' y la inteligencia artificial Madrid 21 MAR 2018 - 12:45 CET FOLLOW El pasado sábado 17 de marzo supimos, gracias a una investigación conjunta de los periódicos The New York Times y The Observer, que una consultora que trabajó para Trump manipuló datos de 50 millones de usuarios de Facebook. “En 2014 Cambridge Analytica se hizo con una base de datos de pretendido uso académico y la explotó sin permiso para elaborar estrategias electorales durante las elecciones de Estados Unidos”, especialmente las que ganó Trump en 2016. Este descubrimiento ha provocado que las acciones de Facebook se desplomen casi un 7% y una tormenta política mundial. Tanto el Congreso de EE UU como el Gobierno británico y la Comisión europea han abierto sendas investigaciones. Pero el tema es más grave de lo que parece, porque no solo afecta a Facebook, sino a la Economía del dato, que es lo mismo que decir la Economía Digital, que es lo mismo que decir la Economía del Siglo XXI, o la economía, a secas. Porque lo más grave no es que se hayan utilizado mal los datos de 50 millones de usuarios de Facebook, que lo es, sino que se ha dañado la confianza de los usuarios en cualquier cosa que suene a #BigData e #InteligenciaArtificial. MÁS INFORMACIÓN Cinco redes sociales alternativas para escapar de los tentáculos de Facebook Facebook: un algoritmo para gobernarlos a todos Análisis conductual: así han cambiado Facebook y Cambridge Analytica la forma de analizar datos Solo hay un negocio: el de la confianza Con los años aprendes que, en realidad, solo hay un negocio: el de la confianza. Es la esencia de cualquier trato comercial, tanto presencial como digital. Como también lo es de otras facetas de la vida social: pareja, familia, amistad, política, religión... El tendero no vende solo su producto, vende confianza. Y también los abogados, los médicos, el fontanero, un banco, una compañía de seguros, la operadora de telecomunicaciones, el correo electrónico, las redes sociales, un periódico, etc. La confianza es un camino de dos direcciones. Viene de cum + fide. Es decir, ha de ser una fe mutua, del uno en el otro. Se le suele añadir el adjetivo ciega, porque, si uno se fía de alguien, no necesita vigilarle ni controlarle todo el rato. En cierto modo es lo contrario de la obligación de transparencia, porque se exige transparencia, justamente, a aquél del que no te fías (por ejemplo, los políticos). Si te fías, no estás pidiendo explicaciones constantemente. Hasta que pasa algo. La confianza tiene que ver con otro concepto que vimos hace poco: la lealtad. Cuando la lealtad se rompe -en una relación de pareja o de amistad, comercial, o en el tratamiento de datos- se pierde la confianza, y es muy difícil recuperarla. Las fuentes accesibles al público Uno de los cambios del Reglamento europeo de Protección de Datos respecto a nuestra Ley Orgánica de Protección de Datos, que ha sido muy poco comentado, es el tratamiento de las fuentes accesibles al público. La LOPD decía que “no era preciso el consentimiento (del afectado) cuando los datos figurasen en fuentes accesibles al público y su tratamiento fuera necesario para la satisfacción del interés legítimo” del empresario o de un tercero (art. 6.2). Y en la definición de “fuentes accesibles al público” daba una lista cerrada: censo promocional, repertorios telefónicos, listados profesionales, diarios y boletines oficiales y medios de comunicación. No se incluían las redes sociales (art. 3.j). Sin embargo, en el RGPD únicamente se establece que “el tratamiento solo será lícito si… el tratamiento es necesario para la satisfacción de intereses legítimos perseguidos por el responsable del tratamiento o por un tercero” (art. 6.1.f). Es decir, ha desaparecido el requisito de que, para poder tratar datos personales sin consentimiento del afectado, deben figurar en “fuentes accesibles al público” y ya no hay una lista cerrada de estas y las redes sociales pueden ser utilizadas. Códigos deontológicos y pedagógicos, mediación e indemnización Pero el problema no es tanto de dónde se toman los datos y su carácter público o no, sino lo que se hace con ellos; porque el concepto de interés legítimo es suficientemente indeterminado como para que quepa cualquier cosa. La confianza del cliente no se tiene, simplemente, con un cumplimiento cicatero de las normas, llegando al límite legal y moviéndonos en el filo de una navaja, sino con un compromiso ético de transparencia y de lealtad. Sería por ello muy conveniente que cada empresa hiciera un código deontológico o de buenas prácticas, en el que diga claramente a sus clientes lo que hace con sus datos y, sobre todo, lo que se compromete a no hacer con ellos. ¿Cómo recuperar la confianza perdida de nuestros clientes, cuando se ha hecho un mal tratamiento o mal uso de sus datos por un empleado o cesionario desleal? En primer lugar, poniéndose al lado del cliente y persiguiendo a los responsables. Pero seguramente hay que ir más allá y, para intentar evitar una grave sanción y, sobre todo, la pérdida definitiva de la confianza de nuestros clientes, implantar un sistema de mediación e indemnización, por los daños y perjuicios causados. Opinión Big data Analítica datos Facebook Bases datos Redes sociales Tecnologías información Computación Privacidad internet Seguridad internet Empresas Internet Informática Economía Telecomunicaciones Tecnología Comunicaciones Industria Ciencia Por Borja Adsuara Varela Seguir
Resultado de imagen de Derecho y tecnología Lo de Facebook es más grave de lo que parece Por Borja Adsuara Varela Lo peor no es que se hayan utilizado mal los datos de 50 millones de usuarios, sino que se ha dañado la confianza en el 'big data' y la inteligencia artificial Madrid 21 MAR 2018 - 12:45 CET FOLLOW El pasado sábado 17 de marzo supimos, gracias a una investigación conjunta de los periódicos The New York Times y The Observer, que una consultora que trabajó para Trump manipuló datos de 50 millones de usuarios de Facebook. “En 2014 Cambridge Analytica se hizo con una base de datos de pretendido uso académico y la explotó sin permiso para elaborar estrategias electorales durante las elecciones de Estados Unidos”, especialmente las que ganó Trump en 2016. Este descubrimiento ha provocado que las acciones de Facebook se desplomen casi un 7% y una tormenta política mundial. Tanto el Congreso de EE UU como el Gobierno británico y la Comisión europea han abierto sendas investigaciones. Pero el tema es más grave de lo que parece, porque no solo afecta a Facebook, sino a la Economía del dato, que es lo mismo que decir la Economía Digital, que es lo mismo que decir la Economía del Siglo XXI, o la economía, a secas. Porque lo más grave no es que se hayan utilizado mal los datos de 50 millones de usuarios de Facebook, que lo es, sino que se ha dañado la confianza de los usuarios en cualquier cosa que suene a #BigData e #InteligenciaArtificial. MÁS INFORMACIÓN Cinco redes sociales alternativas para escapar de los tentáculos de Facebook Facebook: un algoritmo para gobernarlos a todos Análisis conductual: así han cambiado Facebook y Cambridge Analytica la forma de analizar datos Solo hay un negocio: el de la confianza Con los años aprendes que, en realidad, solo hay un negocio: el de la confianza. Es la esencia de cualquier trato comercial, tanto presencial como digital. Como también lo es de otras facetas de la vida social: pareja, familia, amistad, política, religión... El tendero no vende solo su producto, vende confianza. Y también los abogados, los médicos, el fontanero, un banco, una compañía de seguros, la operadora de telecomunicaciones, el correo electrónico, las redes sociales, un periódico, etc. La confianza es un camino de dos direcciones. Viene de cum + fide. Es decir, ha de ser una fe mutua, del uno en el otro. Se le suele añadir el adjetivo ciega, porque, si uno se fía de alguien, no necesita vigilarle ni controlarle todo el rato. En cierto modo es lo contrario de la obligación de transparencia, porque se exige transparencia, justamente, a aquél del que no te fías (por ejemplo, los políticos). Si te fías, no estás pidiendo explicaciones constantemente. Hasta que pasa algo. La confianza tiene que ver con otro concepto que vimos hace poco: la lealtad. Cuando la lealtad se rompe -en una relación de pareja o de amistad, comercial, o en el tratamiento de datos- se pierde la confianza, y es muy difícil recuperarla. Las fuentes accesibles al público Uno de los cambios del Reglamento europeo de Protección de Datos respecto a nuestra Ley Orgánica de Protección de Datos, que ha sido muy poco comentado, es el tratamiento de las fuentes accesibles al público. La LOPD decía que “no era preciso el consentimiento (del afectado) cuando los datos figurasen en fuentes accesibles al público y su tratamiento fuera necesario para la satisfacción del interés legítimo” del empresario o de un tercero (art. 6.2). Y en la definición de “fuentes accesibles al público” daba una lista cerrada: censo promocional, repertorios telefónicos, listados profesionales, diarios y boletines oficiales y medios de comunicación. No se incluían las redes sociales (art. 3.j). Sin embargo, en el RGPD únicamente se establece que “el tratamiento solo será lícito si… el tratamiento es necesario para la satisfacción de intereses legítimos perseguidos por el responsable del tratamiento o por un tercero” (art. 6.1.f). Es decir, ha desaparecido el requisito de que, para poder tratar datos personales sin consentimiento del afectado, deben figurar en “fuentes accesibles al público” y ya no hay una lista cerrada de estas y las redes sociales pueden ser utilizadas. Códigos deontológicos y pedagógicos, mediación e indemnización Pero el problema no es tanto de dónde se toman los datos y su carácter público o no, sino lo que se hace con ellos; porque el concepto de interés legítimo es suficientemente indeterminado como para que quepa cualquier cosa. La confianza del cliente no se tiene, simplemente, con un cumplimiento cicatero de las normas, llegando al límite legal y moviéndonos en el filo de una navaja, sino con un compromiso ético de transparencia y de lealtad. Sería por ello muy conveniente que cada empresa hiciera un código deontológico o de buenas prácticas, en el que diga claramente a sus clientes lo que hace con sus datos y, sobre todo, lo que se compromete a no hacer con ellos. ¿Cómo recuperar la confianza perdida de nuestros clientes, cuando se ha hecho un mal tratamiento o mal uso de sus datos por un empleado o cesionario desleal? En primer lugar, poniéndose al lado del cliente y persiguiendo a los responsables. Pero seguramente hay que ir más allá y, para intentar evitar una grave sanción y, sobre todo, la pérdida definitiva de la confianza de nuestros clientes, implantar un sistema de mediación e indemnización, por los daños y perjuicios causados. Opinión Big data Analítica datos Facebook Bases datos Redes sociales Tecnologías información Computación Privacidad internet Seguridad internet Empresas Internet Informática Economía Telecomunicaciones Tecnología Comunicaciones Industria Ciencia Por Borja Adsuara Varela Seguir
Hace 1 día
Resultado de imagen de Derecho y tecnología Lo de Facebook es más grave de lo que parece Por Borja Adsuara Varela Lo peor no es que se hayan utilizado mal los datos de 50 millones de usuarios, sino que se ha dañado la confianza en el 'big data' y la inteligencia artificial Madrid 21 MAR 2018 - 12:45 CET FOLLOW El pasado sábado 17 de marzo supimos, gracias a una investigación conjunta de los periódicos The New York Times y The Observer, que una consultora que trabajó para Trump manipuló datos de 50 millones de usuarios de Facebook. “En 2014 Cambridge Analytica se hizo con una base de datos de pretendido uso académico y la explotó sin permiso para elaborar estrategias electorales durante las elecciones de Estados Unidos”, especialmente las que ganó Trump en 2016. Este descubrimiento ha provocado que las acciones de Facebook se desplomen casi un 7% y una tormenta política mundial. Tanto el Congreso de EE UU como el Gobierno británico y la Comisión europea han abierto sendas investigaciones. Pero el tema es más grave de lo que parece, porque no solo afecta a Facebook, sino a la Economía del dato, que es lo mismo que decir la Economía Digital, que es lo mismo que decir la Economía del Siglo XXI, o la economía, a secas. Porque lo más grave no es que se hayan utilizado mal los datos de 50 millones de usuarios de Facebook, que lo es, sino que se ha dañado la confianza de los usuarios en cualquier cosa que suene a #BigData e #InteligenciaArtificial. MÁS INFORMACIÓN Cinco redes sociales alternativas para escapar de los tentáculos de Facebook Facebook: un algoritmo para gobernarlos a todos Análisis conductual: así han cambiado Facebook y Cambridge Analytica la forma de analizar datos Solo hay un negocio: el de la confianza Con los años aprendes que, en realidad, solo hay un negocio: el de la confianza. Es la esencia de cualquier trato comercial, tanto presencial como digital. Como también lo es de otras facetas de la vida social: pareja, familia, amistad, política, religión... El tendero no vende solo su producto, vende confianza. Y también los abogados, los médicos, el fontanero, un banco, una compañía de seguros, la operadora de telecomunicaciones, el correo electrónico, las redes sociales, un periódico, etc. La confianza es un camino de dos direcciones. Viene de cum + fide. Es decir, ha de ser una fe mutua, del uno en el otro. Se le suele añadir el adjetivo ciega, porque, si uno se fía de alguien, no necesita vigilarle ni controlarle todo el rato. En cierto modo es lo contrario de la obligación de transparencia, porque se exige transparencia, justamente, a aquél del que no te fías (por ejemplo, los políticos). Si te fías, no estás pidiendo explicaciones constantemente. Hasta que pasa algo. La confianza tiene que ver con otro concepto que vimos hace poco: la lealtad. Cuando la lealtad se rompe -en una relación de pareja o de amistad, comercial, o en el tratamiento de datos- se pierde la confianza, y es muy difícil recuperarla. Las fuentes accesibles al público Uno de los cambios del Reglamento europeo de Protección de Datos respecto a nuestra Ley Orgánica de Protección de Datos, que ha sido muy poco comentado, es el tratamiento de las fuentes accesibles al público. La LOPD decía que “no era preciso el consentimiento (del afectado) cuando los datos figurasen en fuentes accesibles al público y su tratamiento fuera necesario para la satisfacción del interés legítimo” del empresario o de un tercero (art. 6.2). Y en la definición de “fuentes accesibles al público” daba una lista cerrada: censo promocional, repertorios telefónicos, listados profesionales, diarios y boletines oficiales y medios de comunicación. No se incluían las redes sociales (art. 3.j). Sin embargo, en el RGPD únicamente se establece que “el tratamiento solo será lícito si… el tratamiento es necesario para la satisfacción de intereses legítimos perseguidos por el responsable del tratamiento o por un tercero” (art. 6.1.f). Es decir, ha desaparecido el requisito de que, para poder tratar datos personales sin consentimiento del afectado, deben figurar en “fuentes accesibles al público” y ya no hay una lista cerrada de estas y las redes sociales pueden ser utilizadas. Códigos deontológicos y pedagógicos, mediación e indemnización Pero el problema no es tanto de dónde se toman los datos y su carácter público o no, sino lo que se hace con ellos; porque el concepto de interés legítimo es suficientemente indeterminado como para que quepa cualquier cosa. La confianza del cliente no se tiene, simplemente, con un cumplimiento cicatero de las normas, llegando al límite legal y moviéndonos en el filo de una navaja, sino con un compromiso ético de transparencia y de lealtad. Sería por ello muy conveniente que cada empresa hiciera un código deontológico o de buenas prácticas, en el que diga claramente a sus clientes lo que hace con sus datos y, sobre todo, lo que se compromete a no hacer con ellos. ¿Cómo recuperar la confianza perdida de nuestros clientes, cuando se ha hecho un mal tratamiento o mal uso de sus datos por un empleado o cesionario desleal? En primer lugar, poniéndose al lado del cliente y persiguiendo a los responsables. Pero seguramente hay que ir más allá y, para intentar evitar una grave sanción y, sobre todo, la pérdida definitiva de la confianza de nuestros clientes, implantar un sistema de mediación e indemnización, por los daños y perjuicios causados. Opinión Big data Analítica datos Facebook Bases datos Redes sociales Tecnologías información Computación Privacidad internet Seguridad internet Empresas Internet Informática Economía Telecomunicaciones Tecnología Comunicaciones Industria Ciencia Por Borja Adsuara Varela Seguir
Hace 2 días
Resultado de imagen de Derecho y tecnología Lo de Facebook es más grave de lo que parece Por Borja Adsuara Varela Lo peor no es que se hayan utilizado mal los datos de 50 millones de usuarios, sino que se ha dañado la confianza en el 'big data' y la inteligencia artificial Madrid 21 MAR 2018 - 12:45 CET FOLLOW El pasado sábado 17 de marzo supimos, gracias a una investigación conjunta de los periódicos The New York Times y The Observer, que una consultora que trabajó para Trump manipuló datos de 50 millones de usuarios de Facebook. “En 2014 Cambridge Analytica se hizo con una base de datos de pretendido uso académico y la explotó sin permiso para elaborar estrategias electorales durante las elecciones de Estados Unidos”, especialmente las que ganó Trump en 2016. Este descubrimiento ha provocado que las acciones de Facebook se desplomen casi un 7% y una tormenta política mundial. Tanto el Congreso de EE UU como el Gobierno británico y la Comisión europea han abierto sendas investigaciones. Pero el tema es más grave de lo que parece, porque no solo afecta a Facebook, sino a la Economía del dato, que es lo mismo que decir la Economía Digital, que es lo mismo que decir la Economía del Siglo XXI, o la economía, a secas. Porque lo más grave no es que se hayan utilizado mal los datos de 50 millones de usuarios de Facebook, que lo es, sino que se ha dañado la confianza de los usuarios en cualquier cosa que suene a #BigData e #InteligenciaArtificial. MÁS INFORMACIÓN Cinco redes sociales alternativas para escapar de los tentáculos de Facebook Facebook: un algoritmo para gobernarlos a todos Análisis conductual: así han cambiado Facebook y Cambridge Analytica la forma de analizar datos Solo hay un negocio: el de la confianza Con los años aprendes que, en realidad, solo hay un negocio: el de la confianza. Es la esencia de cualquier trato comercial, tanto presencial como digital. Como también lo es de otras facetas de la vida social: pareja, familia, amistad, política, religión... El tendero no vende solo su producto, vende confianza. Y también los abogados, los médicos, el fontanero, un banco, una compañía de seguros, la operadora de telecomunicaciones, el correo electrónico, las redes sociales, un periódico, etc. La confianza es un camino de dos direcciones. Viene de cum + fide. Es decir, ha de ser una fe mutua, del uno en el otro. Se le suele añadir el adjetivo ciega, porque, si uno se fía de alguien, no necesita vigilarle ni controlarle todo el rato. En cierto modo es lo contrario de la obligación de transparencia, porque se exige transparencia, justamente, a aquél del que no te fías (por ejemplo, los políticos). Si te fías, no estás pidiendo explicaciones constantemente. Hasta que pasa algo. La confianza tiene que ver con otro concepto que vimos hace poco: la lealtad. Cuando la lealtad se rompe -en una relación de pareja o de amistad, comercial, o en el tratamiento de datos- se pierde la confianza, y es muy difícil recuperarla. Las fuentes accesibles al público Uno de los cambios del Reglamento europeo de Protección de Datos respecto a nuestra Ley Orgánica de Protección de Datos, que ha sido muy poco comentado, es el tratamiento de las fuentes accesibles al público. La LOPD decía que “no era preciso el consentimiento (del afectado) cuando los datos figurasen en fuentes accesibles al público y su tratamiento fuera necesario para la satisfacción del interés legítimo” del empresario o de un tercero (art. 6.2). Y en la definición de “fuentes accesibles al público” daba una lista cerrada: censo promocional, repertorios telefónicos, listados profesionales, diarios y boletines oficiales y medios de comunicación. No se incluían las redes sociales (art. 3.j). Sin embargo, en el RGPD únicamente se establece que “el tratamiento solo será lícito si… el tratamiento es necesario para la satisfacción de intereses legítimos perseguidos por el responsable del tratamiento o por un tercero” (art. 6.1.f). Es decir, ha desaparecido el requisito de que, para poder tratar datos personales sin consentimiento del afectado, deben figurar en “fuentes accesibles al público” y ya no hay una lista cerrada de estas y las redes sociales pueden ser utilizadas. Códigos deontológicos y pedagógicos, mediación e indemnización Pero el problema no es tanto de dónde se toman los datos y su carácter público o no, sino lo que se hace con ellos; porque el concepto de interés legítimo es suficientemente indeterminado como para que quepa cualquier cosa. La confianza del cliente no se tiene, simplemente, con un cumplimiento cicatero de las normas, llegando al límite legal y moviéndonos en el filo de una navaja, sino con un compromiso ético de transparencia y de lealtad. Sería por ello muy conveniente que cada empresa hiciera un código deontológico o de buenas prácticas, en el que diga claramente a sus clientes lo que hace con sus datos y, sobre todo, lo que se compromete a no hacer con ellos. ¿Cómo recuperar la confianza perdida de nuestros clientes, cuando se ha hecho un mal tratamiento o mal uso de sus datos por un empleado o cesionario desleal? En primer lugar, poniéndose al lado del cliente y persiguiendo a los responsables. Pero seguramente hay que ir más allá y, para intentar evitar una grave sanción y, sobre todo, la pérdida definitiva de la confianza de nuestros clientes, implantar un sistema de mediación e indemnización, por los daños y perjuicios causados. Opinión Big data Analítica datos Facebook Bases datos Redes sociales Tecnologías información Computación Privacidad internet Seguridad internet Empresas Internet Informática Economía Telecomunicaciones Tecnología Comunicaciones Industria Ciencia Por Borja Adsuara Varela Seguir
Más imágenes de Derecho y tecnología Lo de Facebook es más grave de lo que parece Por Borja Adsuara Varela Lo peor no es que se hayan utilizado mal los datos de 50 millones de usuarios, sino que se ha dañado la confianza en el 'big data' y la inteligencia artificial Madrid 21 MAR 2018 - 12:45 CET FOLLOW El pasado sábado 17 de marzo supimos, gracias a una investigación conjunta de los periódicos The New York Times y The Observer, que una consultora que trabajó para Trump manipuló datos de 50 millones de usuarios de Facebook. “En 2014 Cambridge Analytica se hizo con una base de datos de pretendido uso académico y la explotó sin permiso para elaborar estrategias electorales durante las elecciones de Estados Unidos”, especialmente las que ganó Trump en 2016. Este descubrimiento ha provocado que las acciones de Facebook se desplomen casi un 7% y una tormenta política mundial. Tanto el Congreso de EE UU como el Gobierno británico y la Comisión europea han abierto sendas investigaciones. Pero el tema es más grave de lo que parece, porque no solo afecta a Facebook, sino a la Economía del dato, que es lo mismo que decir la Economía Digital, que es lo mismo que decir la Economía del Siglo XXI, o la economía, a secas. Porque lo más grave no es que se hayan utilizado mal los datos de 50 millones de usuarios de Facebook, que lo es, sino que se ha dañado la confianza de los usuarios en cualquier cosa que suene a #BigData e #InteligenciaArtificial. MÁS INFORMACIÓN Cinco redes sociales alternativas para escapar de los tentáculos de Facebook Facebook: un algoritmo para gobernarlos a todos Análisis conductual: así han cambiado Facebook y Cambridge Analytica la forma de analizar datos Solo hay un negocio: el de la confianza Con los años aprendes que, en realidad, solo hay un negocio: el de la confianza. Es la esencia de cualquier trato comercial, tanto presencial como digital. Como también lo es de otras facetas de la vida social: pareja, familia, amistad, política, religión... El tendero no vende solo su producto, vende confianza. Y también los abogados, los médicos, el fontanero, un banco, una compañía de seguros, la operadora de telecomunicaciones, el correo electrónico, las redes sociales, un periódico, etc. La confianza es un camino de dos direcciones. Viene de cum + fide. Es decir, ha de ser una fe mutua, del uno en el otro. Se le suele añadir el adjetivo ciega, porque, si uno se fía de alguien, no necesita vigilarle ni controlarle todo el rato. En cierto modo es lo contrario de la obligación de transparencia, porque se exige transparencia, justamente, a aquél del que no te fías (por ejemplo, los políticos). Si te fías, no estás pidiendo explicaciones constantemente. Hasta que pasa algo. La confianza tiene que ver con otro concepto que vimos hace poco: la lealtad. Cuando la lealtad se rompe -en una relación de pareja o de amistad, comercial, o en el tratamiento de datos- se pierde la confianza, y es muy difícil recuperarla. Las fuentes accesibles al público Uno de los cambios del Reglamento europeo de Protección de Datos respecto a nuestra Ley Orgánica de Protección de Datos, que ha sido muy poco comentado, es el tratamiento de las fuentes accesibles al público. La LOPD decía que “no era preciso el consentimiento (del afectado) cuando los datos figurasen en fuentes accesibles al público y su tratamiento fuera necesario para la satisfacción del interés legítimo” del empresario o de un tercero (art. 6.2). Y en la definición de “fuentes accesibles al público” daba una lista cerrada: censo promocional, repertorios telefónicos, listados profesionales, diarios y boletines oficiales y medios de comunicación. No se incluían las redes sociales (art. 3.j). Sin embargo, en el RGPD únicamente se establece que “el tratamiento solo será lícito si… el tratamiento es necesario para la satisfacción de intereses legítimos perseguidos por el responsable del tratamiento o por un tercero” (art. 6.1.f). Es decir, ha desaparecido el requisito de que, para poder tratar datos personales sin consentimiento del afectado, deben figurar en “fuentes accesibles al público” y ya no hay una lista cerrada de estas y las redes sociales pueden ser utilizadas. Códigos deontológicos y pedagógicos, mediación e indemnización Pero el problema no es tanto de dónde se toman los datos y su carácter público o no, sino lo que se hace con ellos; porque el concepto de interés legítimo es suficientemente indeterminado como para que quepa cualquier cosa. La confianza del cliente no se tiene, simplemente, con un cumplimiento cicatero de las normas, llegando al límite legal y moviéndonos en el filo de una navaja, sino con un compromiso ético de transparencia y de lealtad. Sería por ello muy conveniente que cada empresa hiciera un código deontológico o de buenas prácticas, en el que diga claramente a sus clientes lo que hace con sus datos y, sobre todo, lo que se compromete a no hacer con ellos. ¿Cómo recuperar la confianza perdida de nuestros clientes, cuando se ha hecho un mal tratamiento o mal uso de sus datos por un empleado o cesionario desleal? En primer lugar, poniéndose al lado del cliente y persiguiendo a los responsables. Pero seguramente hay que ir más allá y, para intentar evitar una grave sanción y, sobre todo, la pérdida definitiva de la confianza de nuestros clientes, implantar un sistema de mediación e indemnización, por los daños y perjuicios causados. Opinión Big data Analítica datos Facebook Bases datos Redes sociales Tecnologías información Computación Privacidad internet Seguridad internet Empresas Internet Informática Economía Telecomunicaciones Tecnología Comunicaciones Industria Ciencia Por Borja Adsuara Varela SeguirDenunciar imágenes
Para mostrarte los resultados más relevantes, hemos omitido algunas entradas muy similares a las 9 que ya se muestran.
Si quieres, puedes repetir la búsqueda e incluir los resultados que se han omitido.
Es posible que algunos resultados se hayan eliminado de acuerdo con la ley de protección de datos europea. Más información
Publicado por Dr. Augusto Díaz-Ordóñez García en 12:24
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entrada más reciente Entrada antigua Inicio
Suscribirse a: Enviar comentarios (Atom)

Datos personales

Dr. Augusto Díaz-Ordóñez García
Ver todo mi perfil

Archivo del blog

  • ►  2026 (1)
    • ►  enero (1)
  • ►  2025 (50)
    • ►  diciembre (1)
    • ►  noviembre (2)
    • ►  octubre (28)
    • ►  septiembre (3)
    • ►  agosto (4)
    • ►  julio (9)
    • ►  junio (1)
    • ►  mayo (1)
    • ►  enero (1)
  • ►  2024 (10)
    • ►  octubre (1)
    • ►  marzo (2)
    • ►  febrero (2)
    • ►  enero (5)
  • ►  2023 (173)
    • ►  diciembre (1)
    • ►  noviembre (3)
    • ►  octubre (2)
    • ►  septiembre (21)
    • ►  agosto (9)
    • ►  julio (15)
    • ►  junio (9)
    • ►  mayo (8)
    • ►  abril (45)
    • ►  marzo (21)
    • ►  febrero (18)
    • ►  enero (21)
  • ►  2022 (351)
    • ►  diciembre (8)
    • ►  noviembre (23)
    • ►  octubre (11)
    • ►  septiembre (14)
    • ►  agosto (23)
    • ►  julio (36)
    • ►  junio (46)
    • ►  mayo (75)
    • ►  abril (34)
    • ►  marzo (34)
    • ►  febrero (31)
    • ►  enero (16)
  • ►  2021 (171)
    • ►  diciembre (7)
    • ►  noviembre (10)
    • ►  octubre (20)
    • ►  septiembre (19)
    • ►  agosto (11)
    • ►  julio (7)
    • ►  junio (12)
    • ►  mayo (18)
    • ►  abril (16)
    • ►  marzo (15)
    • ►  febrero (31)
    • ►  enero (5)
  • ►  2020 (996)
    • ►  diciembre (1)
    • ►  octubre (15)
    • ►  septiembre (29)
    • ►  agosto (72)
    • ►  julio (56)
    • ►  junio (66)
    • ►  mayo (69)
    • ►  abril (105)
    • ►  marzo (150)
    • ►  febrero (209)
    • ►  enero (224)
  • ►  2019 (2431)
    • ►  diciembre (324)
    • ►  noviembre (216)
    • ►  octubre (194)
    • ►  septiembre (136)
    • ►  agosto (152)
    • ►  julio (147)
    • ►  junio (115)
    • ►  mayo (178)
    • ►  abril (155)
    • ►  marzo (219)
    • ►  febrero (283)
    • ►  enero (312)
  • ▼  2018 (4453)
    • ►  diciembre (275)
    • ►  noviembre (300)
    • ►  octubre (419)
    • ►  septiembre (349)
    • ►  agosto (324)
    • ►  julio (291)
    • ►  junio (281)
    • ►  mayo (321)
    • ►  abril (364)
    • ▼  marzo (526)
      • Cataluña pte de de Alemania, de carlistas y borbones.
      • Es posible que Dios exista.
      • El deporte es contrario a la salud.
      • Propagación de microbio en avión.
      • Genocidio en Gaza
      • Al Medina Al Zahira
      • El superordenador en la capilla
      • Escatologías - Reverte
      • Destierro del lobo ibérico por un delito que comet...
      • Postura alemana sobre Puigdemont
      • El anciano abandonado. La educación social necesaria.
      • El soberanismo se siente fuerte y amenaza. Es sign...
      • Herramienta de madera neandartal
      • President del Parlament, la necio y abyecto
      • Grupo Oviedo - Aniceto Sela Sampil
      • Grupo Oviedo - Adolfo González Posada
      • Energía solar en Arabia Saudí
      • Puigdemont, con TOC, denuncia a AR en Bélgica, por...
      • Península y Nueva Zelanda
      • Mar Romera PsicoPedagoga
      • Camuflar las células cancerosas con anticuerpos.
      • Los extremistas apoyan a Puigdemont. ¿En qué se ba...
      • Del Grupo Oviedo - Justo Álvarez Amandi
      • El órgano intersticial, nuevo trabajo
      • Málaga años 70 en imágenes
      • La superación de la mujer afgana.
      • El criminal emir de Dubai: sometimiento de su hija.
      • Autismo detectado de sdulto
      • El asignaturismo
      • Deuda del 98.3% del PIB.
      • Detenidos dos mossos acompañantes de Puigdemont en...
      • La Pasión degún San Mateo - Bach
      • Del Grupo Oviedo, Rafael Altamira
      • Bob Dylan en Madrid
      • Solenomdon de La Española
      • El timo de quien llega a la puerta
      • Neumünster mientras decide.
      • Manuscrito de Qumram
      • Primera noticia de Siberia.
      • La tesis doctoral perjudica la salud mental.
      • Cambridge Analytica y Brexit.
      • Cambio de horario
      • Tratar la tuberculosis es una inversión
      • El CGPJ ha pedido protección para el juez Llarena ...
      • El fin de la farsa republicana de Puigdemont
      • Bob Dylan en Salamanca, video
      • Última profesora de fenicio
      • El desplome de un mito - Vidal-Foch
      • Escocia busca a Ponsatí
      • Puigdemont, detenido en Alemania procedente de Din...
      • Finlandia aislada en la UE
      • Señora Rahola, tiene problemas individuales y no r...
      • El negocio de los alimentos precocinados y sintéti...
      • Ciborgs, realidad y irrealidad.
      • La Universidad responde a la sociedad.
      • Pisos que no se adaptan a las necesidades de la "u...
      • El titular engañoso del titular.
      • Inactividad del Ejecutivo y el Legislativo. Intere...
      • Cambio de horario. Tenemos comportamiento solar.
      • Violación y asesinato, adicción colectiva. El plac...
      • Mentir en el software.
      • Redes sociales en entredicho. La ingenuidad del us...
      • Sexo adolescente
      • Puigdemont huye de Finlandia
      • Estrellas viejas están comiendo el sol
      • El aberrante Partido Popular
      • 5 poemas de Félix Grande
      • Despropósito de la justicia
      • Cuerdas de Bethe
      • Concepción Barbeira
      • La madre descubre que su hija bebe.
      • Abstracción del artista
      • Historia por periódico digital.
      • La fruta de temporada y ayuda al planeta.
      • Carcavelos y la educación.
      • Conocer facebook antes de usarlo.
      • Psicopatía tóxica no controlada. Un error que se m...
      • El SAREB, mayor masa que la economía real.
      • Náufragos tecnológicos- Llamazares, J.
      • La migración climática natural y humana
      • Holanda, detección de la soledad del anciano.
      • Facebook, se le van los clientes.
      • Agencia de Calificación no contratada sigue dando ...
      • Yihadista, héroe del joven europeo
      • El Juez, Jefe de Estado, Jefe de Ejecutivo, Jefe L...
      • Discriminación salarial de mujeres: todo el tiempo...
      • La señora Rovira rehuye la Justicia viajando a Suiza.
      • La no seguridad de las redes sociales
      • Neurobiología del tiempo.
      • La necesidad del periódico.
      • Franco fue el Rey
      • GO-wp
      • GO
      • Nietsche y Teilhard de Chardin
      • USA retira aranceles al hierro y alumino de UE
      • Pago en "b" a Rajoy por Bárcenas.
      • Boda de los Franco-Polo
      • Ese es el almuerzo que los niños no deben comer.
      • Bárcenas cambió un pago en B a Rajoy.
      • Trump trata de distraer au insolvencia.
    • ►  febrero (487)
    • ►  enero (516)
  • ►  2017 (1663)
    • ►  diciembre (299)
    • ►  noviembre (175)
    • ►  octubre (302)
    • ►  septiembre (385)
    • ►  agosto (88)
    • ►  julio (71)
    • ►  junio (40)
    • ►  mayo (66)
    • ►  abril (68)
    • ►  marzo (95)
    • ►  febrero (32)
    • ►  enero (42)
  • ►  2016 (806)
    • ►  diciembre (67)
    • ►  noviembre (5)
    • ►  septiembre (2)
    • ►  agosto (4)
    • ►  julio (78)
    • ►  junio (143)
    • ►  mayo (182)
    • ►  abril (125)
    • ►  marzo (138)
    • ►  febrero (62)
  • ►  2015 (1)
    • ►  noviembre (1)
Tema Sencillo. Con la tecnología de Blogger.