En días como estos, de vergüenza, con el estado en el que se encuentra el Sindicato Obrero de la Minería Asturiano (SOMA). Actualmente y desde hace mucho tiempo, SOMA-UGT.
SOMA-UGT y PSOE, no deberían seguir en silencio cobarde.
Tengo motivos. Cuando se descubrió, se pensó en ayuda médica pero no era ni ha sido mi pose profesional.
Yo nunca jugué en el tiempo de recreo del Instituto. Inicialmente aprovechaba para anotar en mi diario, en una libreta de pasta de tela plastificada y cuadriculadas hojas, con tamaño de una cuarta que compraba en la librería Siglo XXI.
De vez en cuando leía La Nueva España que el bedel, señor Tomás, tenía en su mesa y me dejaba, los días que no traía noticias impropias para mo. El señor Tomás había sido guardia civil.
En las vacaciones de Semana Santa y fiestas de la Ascensión, subía a Oviedo y visitaba el museo arqueológico y sus alrededores. Las casetas de libros de la fiesta de la Ascensión aprovechaba para hojear y comprar algún libro.
En uno de estos dias de mayo de 1963 escuché la conversación de unos hombres: "A las 12 comienza la huelga en Mieres. Los seguí, Calvo Sotelo arriba y subí tras ellos al autobús que nos llevaría a Mieres.
Fué mi primera huelga. Me metí en la trifulca a la vez que me reiteraban "güaje, sal de aquí que te desgracien. Quedé con un mineru tapandoy la herida quey fizo de un golpe con el granaderu un guardia. Non ye na, déjame anda. Y marchose porotra. Dejelu, ya nun sangraba. Marché y trájome un cura na moto.
¡Vaya día! Gustome saber que yera.
Luego entereme más, sobre todo en Madrid, tras encuadrame enel pce con un compañeru de habitación na pensión.

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