Saber vivir, tener buena salud, o tener un buen bienestar, es saber adaptarse al medio en el cual te encuentres. Este saber no es innato, se sabe si te educan.
Esta educación para la vida, la salud, o el bienestar, no te la proporciona la familia, clan, o población local, sino una educación social, lo suficientemente amplia que abarque el territorio por el cual migres. Dado que la migración es terrestre, cuanto menos, la educación ha de ser genérica y, si la migración se hace fuera del territorio en el cual has sido adaptado, se ha de recibir una educación específica.
Si cuando mi grasa a un territorio donde es endémico un agente infeccioso es obligatoria la vacunación por parte de Sanidad Exterior, también se ha de educar en vivir, salubrar y bienestar.
Igual sucede cuando inmigras tras haber vivido en un territorio que tú consideras propio, con lo cual no se importará vegetal, animal, costumbre, o uso no propio del territorio al que inmigres, incluyendo el propio.
El abrigo (desde el aseo a la casa) es habitual importarlo. Un ejemplo es la casa, desde denominarla chalet a construir con doble planta con escalera cuando tú edad supera los 45 años, se pinta de blanco cuando está en el campo de Asturias y el tejado se pone sin caída alguna, los acristalamientos se reducen y La Luz artificial se prolonga más de 9 horas. El receptor solar se apunta al norte, o al este, se construye sin o con vallado, pegado al vecino, etc...
La ropa no tiene en cuenta la meteorología del lugar, sino que se pone el negro por el verano y el blanco por el invierno. Se pone el calcetín negro cuando vas estar nueve horas trabajando en el hospital. Te pones una bata sobre una camisa y corbata. Haces curas, exploras pacientes exponiendo tu piel y faneras al hospital y a personas.
Recuerdo que el primer día en el Hospital General de Asturias, hubo sanitarios que denunciaron el que me duchase al entrar, al salir y utilizara el traje quirúrgico para mi estancia.
Le comuniqué al gerente que yo era una persona educada en el bienestar y que denunciaba a los maleducados en bienestar de los sanitarios y administrativos por estar gestando mala salud y transmitiendo esta al medio del cual inmigraban y emigraban diariamente, cuestión legislada correctamente y estudiada en el currículo de todas universidades europeas.
Dentro de mis posibilidades impartí educación salubrista general básica a mis sanitarios y personas con las que me relacionaba en el Centro Sanitario, esencialmente docente.
Por este motivo, a toda persona que acudía por una enfermedad, o lesión, les asistía por este proceso, así como les educaba en vida, Salud, o bienestar. Así les instruía en hidratarse, nutrirse y descansar según el medio en el cual luchaban por vivir con salud y bienestar.
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