V. AA., Liber Testamentorum
Ecclesiae Ovetensis, (Barcelona, Moleiro
Editor, 1995), pp. 77-85.
Hipótesis histórica de Yarza, Joaquín, «Las miniaturas
del Libro de los Testamentos», en VV. AA., Liber
Testamentorum Ecclesiae Ovetensis (Barcelona,
Molei ro Edi to r, 1995 ) , pp . 211 -213 .
Véase SAnz, María Josefa, «Estudio paleográfico»,
en VV. AA., Liber Testamentorum Ecclesiae Ovetensis
(Barcelona, Moleiro Editor, 1995) pp. 111,
142, que muestra la imposibilidad de identificarlo
singularmente con alguno de los tres subdiáconos
y canónigos que figuran en el más antiguo Libro
de Regla de la catedral ovetense: Pelagius Rosello,
Pelagius Viello y Pelagius Enniguiz; y J. Yarza,
«Las miniaturas
», p. 218.
Me refiero, esencialmente, a cartularios de los
reinos y principados occidentales hispánicos.
Así, habría que citar, especialmente por su parecido
a la primera pintura que abre el Liber Testamentorum,
el Cartulario de New Minster (Londres,
The British Library, Cotton MS. Vespasian A.VIII,
f. 2v.), ejecutado en Winchester c. 966. Dentro
del ámbito insular, pero de contenido muy diferente,
ya que no son documentos, sino crónicas
históricas, se encuentran la Abreviatio Chronicorum
Angliae (Londres, The British Library, MS.
Cotton Claudius D. VI., ff. 2-94) y la Historia
Anglorum (Chronica Minora) and Chronica Maiora
(Londres, The British Library, MS. Royal 14.C.VII);
fuera de este territorio, pero iconográficamente
muy distinto del Liber Testamentorum, es el
Libro de Oro de la abadía de Prüm (Tréveris,
Stadtbibliothek, Cod. 1079), compuesto hacia
1100; muy ilustrado y realizado en la segunda
mitad del siglo XII, el Cartulario de Mont-SaintMichel
(Avranches, Bibliothèque municipale, ms.
210). Por último, en el ámbito hispánico, cabe
mencionar un manuscrito monástico: Cartulario
o Becerro Antiguo de Leyre (Pamplona, Archivo
General de Navarra), comenzado c. 1110-1111,
que contiene una sola ilustración que muestra
al papa Pascual II flanqueado por dos clérigos.
Véase Galván, Fernando, La decoración miniada
en el Libro de las estampas de la Catedral de
León, (León, 1997), p. 21y J. Yarza, «Las
miniaturas
», p. 214.
Véase J. Yarza, «El obispo Pelayo
», pp. 71-79 e
Idem, «Las miniaturas
», pp. 212-213.
Véase Grabar, André, Los orígenes de la estética
medieval, (Madrid, 2007), pp. 33-55.
La corona pudiera significar su poder temporal,
aunque no excluye, como ha hecho J. Yarza «Las
miniaturas
», p. 230, una fina y velada crítica
hacia un papa impopular en el reino de Castilla
y León.
Véase J. Yarza, «Las miniaturas
», pp. 175-176.
Resulta difícil averiguar en los reinos hispánicos
occidentales las labores específicas de pedisequa
y cubicularia; probablemente, se designaría a
criadas de la reina. Ahora bien, en la antigüedad
romana la primera hacía el oficio de camarera
usual y constante y la segunda el de sierva
acompañante de noche; véase, al respecto, J.
Yarza, «Las miniaturas
», pp. 186-187.
Véase Schramm, Percy Ernst, «Lo Stato postcarolingio
e i suoi simboli del potere», I problemi
comuni dellEuropa post-carolingia, (Spoleto,
1955), pp. 157, 162.
Véase Belting, Hans, Image et culte. Une histoire
de lart avant lépoque de lart, (París, 1998),
pp. 111, 113.
Véase J. Yarza, «Las miniaturas
», pp. 177-183.
Véase J. Yarza, «Las miniaturas
», pp. 186-189.
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