viernes, 29 de junio de 2018

Babayos

La UE acuerda construir cárceles para los inmigrantes.

Se refieren las càrceles como.

"Centros de distribución"


Mienten, no engañan.

No son políticos sino "politejos", cantinfladas, pachonadas, babayaes.

Son idiotas vestidos de políticos. Zoquetes.

Mejor decir verdad que mentir

La expresión "no es el acuerdo deseado, pero es un acuerdo"

Un mal acuerdo es peor que no tener acuerdo.

Una mentira es peor que el silencio.

El cenocito Unión Europea

Cárcel para inmigrantes

https://elpais.com/internacional/2018/06/28/actualidad/1530211799_743899.html
Los polīticos concluyen el construir "Centros de Acogida" construcción voluntaria de los Estados de la UE.




La UE acuerda la creación voluntaria de centros para migrantes en su territorio

Los Veintiocho alcanzan un compromiso tras 14 horas de cumbre. Fuentes gubernamentales niegan que España vaya a albergar alguno de los nuevos centros para migrantes donde se evaluará si son refugiados o irregulares

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, a su llegada a la cumbre en Bruselas. En vídeo, declaraciones de Pedro Sánchez.  FOTO: AFP / VÍDEO: ATLAS
Europa ha esbozado los primeros compromisos para rebajar la tensión migratoria. Tras las amenazas que lanzó Italia de bloquear la cumbre europea que arrancó este jueves en Bruselas, los 28 países comunitarios alcanzaron esta madrugada un acuerdo general sobre la migración. El texto requirió muchas horas de negociación, que resultaron en el beneplácito de todas las partes. El acuerdo establece la creación de centros controlados dentro de la UE para llevar a los migrantes rescatados en el mar. En estos centros se separará a los posibles refugiados de los llamados inmigrantes económicos. Estos últimos serán devueltos a sus países de origen mientras los demandantes de asilo serán repartidos -"reubicados", dice el pacto- por los Estados que se ofrezcan voluntarios a acogerlos. Cada país decidirá "de forma voluntaria" si acoge o no uno de estos establecimientos, lo que pone fin a las cuotas obligatorias de reparto y contenta a los Estados que se niegan a recibir a un solo refugiado o inmigrante irregular.
La UE apoyará financieramente "todos los esfuerzos de los Estados miembros, especialmente España y los países de origen y tránsito, para prevenir la inmigración ilegal". También se ha acordado la inyección de 500 millones de dinero comunitario en el fondo fiduciario para África, destinado a combatir las causas de las migraciones, como ya se había adelantado en el encuentro informal celebrado el pasado domingo.
"En el territorio de la UE, quienes son salvados [del mar] de acuerdo con el Derecho Internacional, deben ser atendidos, sobre la base de un esfuerzo conjunto, mediante su traspaso a centros controlados establecidos en Estados miembros, solo de forma voluntaria, donde un procesamiento rápido y seguro permitiría, con total apoyo de la UE, distinguir entre irregulares y refugiados", se asegura en las conclusiones. 
El primer intento de acercamiento lo promovieron cinco países mediterráneos —la propia Italia con Francia, España, Grecia y Malta—, favorables a compartir la gestión de los flujos migratorios. Estos Estados abogaron por crear una especie de centros controlados dentro de Europa para transferir a los extranjeros irregulares llegados a las zonas de mayor presión. La idea despierta especial recelo en el bloque del Este, pero en general ningún Estado parece —de entrada— dispuesto a habilitar centros con esas características.
Algunas fuentes diplomáticas apuntaban a España y Grecia como candidatos, pero no hay nada cerrado. Fuentes gubernamentales niegan que España vaya a albergar un centro de ese tipo. "Los centros pueden ser una opción para algunos países. La nuestra es seguir con nuestros instrumentos y agradecer que se vuelquen recursos económicos en los países de origen y de tránsito", explicó al término de la cumbre, pasadas las 4.30 de este viernes, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. El mandatario aludía al apoyo explícito —también de tipo financiero— del club comunitario a Marruecos por la cooperación en gestión migratoria, según adelantó este diario. Lo que sí aceptará el Ejecutivo español es hacerse cargo de algunos refugiados venidos de Alemania gracias a un acuerdo bilateral limitado.
La UE acuerda la creación voluntaria de centros para migrantes en su territorio
La migración sacude la agenda europea en el momento de menor presión de flujos desde la crisis de 2015: aquel año entraron en Europa más de un millón de inmigrantes; en lo que va de 2018 apenas 43.000, según los datos de Acnur. Da igual: las tensiones políticas en Alemania, con un Gobierno que pende de un hilo por el movimiento de refugiados, y el ardor del discurso antiinmigración en Italia caldearon este jueves el ambiente de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno, centrada principalmente en este conflicto.
El arranque fue rotundo. “La migración puede decidir el destino de la Unión Europea”, advirtió la canciller Angela Merkel, consciente de que también su propio destino está en el alero. Merkel está fraguando los primeros acuerdos con países europeos —entre ellos, España— para que compartan parte de la responsabilidad sobre este colectivo. Italia, entretanto, amenazó con vetar el resultado del Consejo Europeo si no lograba su propósito: que otros Estados atiendan también a los extranjeros llegados irregularmente a su territorio.
En esa cumbre del todo o nada, los líderes se aferraron a una de las pocas ideas que suscita —con matices— consenso. Se trata de las plataformas de desembarco que la Unión Europea quiere financiar fuera de sus fronteras para llevar allí a los migrantes que se embarquen en el peligroso camino hacia suelo europeo. Los gobernantes dieron el mandato político para que esta idea, sobre la que hay muchas más preguntas que certezas, comience a concretarse. Lo único seguro es que solo se podrá trasladar hasta allí a las personas rescatadas en aguas ajenas al territorio europeo. Si el migrante llega a aguas comunitarias, deberá ser conducido a un puerto de la UE.
El texto aprobado en este asunto es genérico:  "El Consejo Europeo pide al Consejo (de la UE) y a la Comisión explorar rápidamente el concepto de las plataformas de desembarco regional, en estrecha cooperación con países terceros relevantes, así como con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y la Organización Internacional para las Migraciones". 
Merkel aludió ya a ese modelo nada más llegar a la cumbre. “Podemos hablar sobre el desembarco de buques en otros países, por ejemplo en África del norte. Pero tenemos que hablar con esos países, no lo podemos hacer a sus espaldas”, razonó. La dirigente germana trataba así de anticiparse a posibles recelos de esos países candidatos —los diplomáticos los sitúan en el norte de África— a acoger las plataformas. Marruecos ya ha rechazado de plano esa posibilidad. El Consejo, que representa a los Estados miembros, pretende iniciar conversaciones “cuanto antes” para encontrar posibles aliados.
Ampliando un poco el espectro, el presidente francés, Emmanuel Macron, señaló: “Hay trabajo que hacer fuera de las fronteras de Europa, en las fronteras y dentro de Europa, basado en dos principios: responsabilidad y solidaridad”, resumió. También el presidente español, Pedro Sánchez, aludió a estos dos pilares y pidió practicar la solidaridad con Alemania, destino del grueso de refugiados llegados a Europa entre 2015 y 2016. Algo que Berlín solo hizo con cuentagotas a lo largo de la crisis del euro.
La UE ha contemplado varias veces en el pasado la posibilidad de establecer alguna instalación exterior para contener a los migrantes al otro lado del Mediterráneo. Sin llegar a fijarla, ese es el espíritu que ha inspirado las políticas migratorias de la UE en los últimos años, con fondos extraordinarios para financiar políticas de retornos voluntarios de los migrantes a sus países de origen y también para contención directa de flujos por ejemplo, al entrenar a la guardia costera libia y suministrarle material .
Pero el bloque comunitario ha encontrado ahora la llave para poder profundizar en esa posible infraestructura: el aval de Naciones Unidas. Dos agencias de esa organización —la de refugiados, Acnur, y la de migraciones, OIM— escribieron el miércoles a los presidentes de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y del Consejo Europeo, Donald Tusk, para avalar ese proyecto. Pese a todo, estos organismos siguen abogando por realizar los desembarcos en el sitio más seguro de la UE “y potencialmente también en otros sitios”.

MERKEL NEGOCIA ACUERDOS BILATERALES

En lo más duro de la crisis del euro, la canciller alemana, Angela Merkel, apoyada en Bruselas y Fráncfort, presionó para hacer caer al menos dos Gobiernos: el del italiano Silvio Berlusconi y el del griego Yorgos Papandreu. Los estertores de la crisis migratoria han puesto ahora a Merkel en el disparadero: la canciller maniobraba este jueves en los márgenes de la cumbre para lograr acuerdos bilaterales para salvar la pelota de partido en casa. España y Francia están cerca de ese acuerdo. Hasta Grecia ha dado luz verde a Merkel.

Plataformas y mafias

Más que crear un macrocentro para atender a los migrantes y dilucidar allí quiénes tienen derecho a asilo y quiénes no, Bruselas tiene la expectativa de que la mención de esa plataforma, incluso antes de construirla, desincentive a las mafias que trafican con migrantes. El motivo es que, al no haber perspectivas de llegar al club comunitario, la ruta pierda interés, confían los promotores de esta idea. Fuentes del Consejo citan como ejemplo el pacto suscrito con Turquía en 2016, que redujo drásticamente las llegadas de refugiados sirios de las costas turcas a las griegas porque se anunció que todos serían devueltos al país vecino, donde gozaban supuestamente de una protección equivalente a la europea.
Consciente de que todas las propuestas que generan adhesiones son más de contención migratoria que de gestión de los flujos, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, se escudó en el riesgo de que triunfen los discursos más radicales. “Puede que algunos piensen que soy muy duro en mis propuestas. Pero créanme, si no nos ponemos de acuerdo en eso, verán propuestas verdaderamente duras de tipos verdaderamente duros”, deslizó.
De entre todas las intervenciones, ninguna tan dura como la del primer ministro húngaro, el ultraconservador Viktor Orbán. “Haremos lo que la gente realmente pide: no más migrantes dentro de la UE y los que hay, deben ser expulsados”, proclamó tras mantener su afirmación de que Europa vive una “invasión” con la llegada de irregulares.
La Unión Europea ha sido siempre una idea en busca de una realidad. Durante los 10 últimos años la realidad era muy cruda: una crisis prácticamente existencial que estuvo a punto de hacer añicos el proyecto europeo. Pero las grandes crisis son al final políticas: indefectiblemente políticas. Y ahí, en la política, ha terminado la policrisis europea: la histeria política de líderes como Orbán no tiene base real. Los flujos han caído a plomo desde el millón largo de entradas de 2015 a los menos de 50.000 en lo que va de 2018.

MÁS INFORMACIÓN

jueves, 28 de junio de 2018

Acuerdo sobre inmigración por la UE

http://www.lefigaro.fr/

Conclusiones de la UE sobre migraciones.

http://www.elmundo.es/internacional/2018/06/29/5b35a05b22601df16e8b45c1.html


No puedo comprender que se puede hablar de soluciones (efectos) sin acordar un modelo de migraciones, o dinámica de poblaciones.

La UE logra 'in extremis' un acuerdo de mínimos para gestionar la inmigración basado en la buena voluntad

EUROPA

La canciller alemana Ángela Merkel charla con Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo y Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. LUDOVIC MARINAFP-PHOTO
Acuerdo de tras un maratón negociador de madrugada que acepta Italia e incluye promesas de más financiación para España
Los Estados han acordado "tener centros controlados en suelo europeo para organizar mejor esa acogida" de inmigrantes, según Emmanuel Macron
Sánchez celebra que la UE se haya comprometido a destinar más recursos económicos a España para afrontar los flujos migratorios en el Mediterráneo
Al borde de las cinco de la madrugada, los líderes de la Unión Europea han logradoun acuerdo que salva, por el momento, la enésima crisis europea. Un acuerdo de mínimos, basado en gran parte en la buena voluntad de los Estados miembros para gestionar los flujos migratorios y de ejecución incierta, que ha costado 14 horas de reunión, 9 horas de negociación y una larga lista de borradores.
El acuerdo de mínimos se resume en que la UE promoverá la creación de "centros controlados" en su territorio para el desembarque de inmigrantes, donde se seleccionará quiénes de ellos deben recibir asilo. Ellos serán "reubicados" en los estados miembros que "voluntariamente" quieran acogerlos, liberando teóricamente de parte del problema a Italia. En cuanto a los inmigrantes económicos, no perseguidos, serán devueltos a sus territorios de origen. España no es candidata a acoger estos nuevos centros, según fuentes de la delegación española, que insisten en que la acogida del Aquarius fue "una medida excepcional". En el acuerdo se establece que "a la luz del reciente incremento de flujos de inmigración en el Mediterráneo Occidental, la UE apoyará financieramente y por otras fórmulas, todos los esfuerzos de los Estados Miembros, especialmente España, y los de los países de origen y tránsito, en particular Marruecos para impedir la inmigración ilegal".

En el texto de conclusiones la UE acuerda también "explorar" la creación de plataformas de desembarco de inmigrantes en la orilla sur del Mediterráneo. Se trata de un intento de subcontratación de la gestión del problema y extender el polémico acuerdo con Turquía a otros países del Norte de Africa para lograr que los emigrantes no lleguen a cruzar el Mediterráneo y sean retenidos y devueltos antes de tocar puerto europeo. Se desbloquea un nueva transferencia a Turquía y se habilitan 500 millones para otros países que colaboren con la UE.
"De este Consejo Europeo nace una Europa más responsable y más solidaria. Italia ya no está sola", ha afirmado con rotundidad el primer ministro italiano Giuseppe Conte a la salida de la cumbre. Conte vuelve a Roma con un acuerdo bajo el brazo que recoge gran parte de las exigencias de Italia. Un acuerdo que ha llegado tras amenazar con vetar la aprobación de las conclusiones del Consejo y que ponía en peligro la cumbre y la estabilidad de la Unión Europea.
La jugada irritó en extremo a los líderes de la UE, a ninguno, que entendieron que el movimiento sentaba un peligroso precedente. Hasta el punto de que los 27 llegaron a plantearse cerrar la cumbre sin conclusiones, al negarse a aceptar los chantajes italianos, según fuentes diplomáticas. Pero la necesidad de un acuerdo apremiaba. Se sentaron de nuevo a la mesa y comenzaron una cena que se alargó hasta bien entrada la madrugada hasta lograr consenso.
"No es el mejor de los acuerdos, pero es un acuerdo importante para continuar dando una perspectiva europea, a un desafío europeo como es el de la migración", ha afirmado el presidente Pedro Sánchez a la salida de su primer y agotador Consejo Europeo.
Sánchez se ha mostrado complacido porque las conclusiones incluyen una referencia específica al aumento del flujo migratorio hacia España y la necesidad de apoyar a los países en primera línea de llegada. "Nos podemos dar por satisfechos, creo que hemos conseguido cosas muy importantes para el país y a nivel de Europa, seguimos caminando hacia una respuesta común", ha subrayado el presidente.

La cooperación europea, ha dicho el presidente francés Emmanuel Macron, ha vencido a las posibilidades de un no acuerdo o de soluciones nacionales. Soluciones que no habrían sido "ni eficaces ni duraderas". Europa, ha subrayado Macron, seguirá expuesta a la presión migratoria pero "debemos hacer frente a ese reto siendo fieles a nuestros valores, protegiendo nuestro pueblo y la cohesión nacional". El acuerdo, entiende el presidente, lo logra.
Angela Merkel, sin compromisos claros en el texto sobre los movimientos secundarios (inmigrantes no comunitarios que llegan procedentes de otros países de la UE) que han provocado su crisis de gobierno, vuelve aparentemente a Berlín con las manos vacías, aunque al menos con un acuerdo que al principio de la noche parecía imposible. Merkel ha tenido un perfil bajo en la Cumbre al fracasar sus intentos con Conte y ha sido el presidente francés el gran protagonista saliendo en ayuda de la alemana para forjar un acuerdo con Italia.

Plataformas dentro y fuera de la UE

A pesar de la dura negociación, el acuerdo del Consejo Europeo apenas trae novedades respecto a lo que ya se conocía. No era solo una cuestión de contenido, sino de palabras, de detalles, de puntos y comas.
Italia buscaba referencias explícitas a la necesidad de solidaridad de los Estados miembros. Y las ha logrado. "Este no es un reto para un solo Estado miembro, sino para toda Europa", reza el texto en una frase que resalta también Merkel. España, que se recordara a todos los países en primera línea aumentando la financiación. Francia, que se lograra, por encima de todo, una solución europea. Los cuatro de Visegrado - Hungría, Polonia, Eslovaquia y República Checa- que todo sistema de acogida fuera voluntario. Y todos se pueden dar por satisfechos.
Europa se compromete a incrementar el control de las fronteras aumentando los recursos europeos dedicados a este respecto. Subrayan también los 28 la necesidad de luchar contra la inmigración irregular, mejorando la cooperación con terceros países y en particular fortaleciendo el rol de los guardacostas libios, por ejemplo. "El Consejo Europeo está decidido a continuar y reforzar esta política para evitar un retorno a los flujos incontrolados de 2015 y para contener la migración ilegal en todas las rutas existentes y emergentes", subrayan la conclusiones.
El concepto de plataforma, que había marcado estos días la agenda, aparece en todas sus formas. Por un lado, Consejo y Comisión explorarán la posibilidad de establecer plataformas de desembarco en terceros países, en colaboración con ACNUR y la OIM. Por otro, los 28 llaman a la creación de estos espacios también en suelo europeo y en ellos, "centros controlados" para la recepción de personas rescatadas en el Mediterráneo. Dónde, dependerá de la voluntad de los Estados miembros. Es voluntario. Como lo será la reubicación de los demandantes de asilo que lleguen a ellas.
La UE se compromete también a finalizar los desembolsos pendientes en el marco del acuerdo con Turquíay a incrementar la contribución al Fondo fiduciario de emergencia de la Unión Europea para África. Con África, el Consejo llama a mejorar la cooperación también en el texto.
Por último, los 28 dejan en manos de la presidencia austríaca del Consejo, que comienza el próximo 1 de julio, la reforma del sistema de Dublín por consenso. Ni una palabra, por ahora, de movimientos secundarios.
Acaba así una cumbre de las que hacen historia, que acaban a las tantas de la madrugada, con textos trabajados en cada coma pero que dejan muchas incógnitas sobre el desarrollo que en la práctica tendrán estas políticas. Unas políticas que hasta las cinco de la mañana amenazaban, como tantas otras veces, con romper Europa. Tampoco será hoy. Tampoco será esto. Al menos, de momento.