miércoles, 3 de marzo de 2021

 

Los 27 factores que suman o restan valor en la tasación de tu vivienda

Autor:Raúl Alonso (colaborador de idealista news)

En opinión de muchos propietarios, su casa es única, más aún cuando deciden ponerla a la venta. Esta pasión, cuasi obsesión, por la vivienda propia es un peligro a la hora de valorarla, ya que sacarla al mercado con un sobreprecio puede significar una demora de meses -cuando no años- hasta dar con un comprador. La solución pasa por contar con la opinión de un tasador profesional y por entender que hay factores que suman o restan a la hora de valorar una vivienda. 

Calculadora en mano, César Escobar, codirector de Control de Valoración de la sociedad de tasación Tinsa, explica que la existencia o no de un ascensor puede modificar hasta en el 30% el precio de la casa, la altura de una vivienda sumar entre 3.000 y 6.000 euros por planta, y una terraza, hasta el 25%. Afirmaciones que como todas las de este reportaje pueden ser matizables, ya que cada venta inmobiliaria es única.

Sin embargo, los tasadores profesionales saben diferenciar entre el valor de la vivienda y la opinión del propietario y comprador. También saben que el mercado da por válidas normas y tendencias no escritas que aprecian o deprecian, en muchos casos, entre el 5% y el 15% del valor total.

Con el objetivo de valorar de forma más realista la vivienda, este experto tasador ha identificado hasta 27 características atendiendo a su ubicación, tipo de inmueble y antigüedad, e interior. 

Sobre la ubicación de la vivienda

Factores que suman:

  • Transporte público. Uno de los factores que más impactan en el precio del inmueble “y que más lo va a hacer en el futuro”, explica Escobar. “Todo parece indicar que las condiciones de acceso al transporte privado al centro de la ciudad van a ser más restrictivas, por lo que se buscan situaciones que permitan desplazarse con comodidad en transporte público”, comenta.
  • Centro ciudad. La vivienda en el centro de la ciudad siempre conlleva un sobreprecio, ya que garantiza cercanía a un mayor número y variedad de servicios a pie.
  • Zonas verdes próximas. Contar con un parque en un radio de 10 ó 15 minutos a pie es valorado como positivo para una gran mayoría de compradores, de cualquier perfil.
  • Calle principal. Las viviendas en la calle o calles principales del barrio siempre se valoran por encima de las ubicadas en las secundarias. Aquí la excepción son las que se ven afectadas por una gran circulación o ruido.
  • Proximidad a infraestructuras y servicios. Entre los factores que incrementan el valor también destaca la cercanía con zonas de servicios, siendo los colegios, hospitales, zonas comerciales y deportivas las más valorados.

Factores que restan:

  • Contaminación vial o comercial. “Lo más habitual es que el comprador busque tranquilidad, por lo que un exceso de tráfico de vehículos o de viandantes por tratarse de una zona comercial, pueden afectar negativamente a la tasación”, aclara el experto.
  • Falta de coherencia socioeconómica. Quizá el más sutil de los condicionantes unidos a este apartado. “La desubicación socieconómica no suele favorecer la venta, sobre todo cuando se trata de una por encima del estándar social del barrio. Por el contrario, una vivienda de tipología más modesta ubicada en un barrio socialmente más ambicioso, puede verse favorecida”, destaca Escobar.

Sobre la calidad del edificio y la antigüedad

Factores que suman:

  • Calidad de la edificación. La opinión de Escobar no da lugar a duda: “Cuanto mayor es la calidad del edificio y sus acabados en fachada y zonas como portal, ascensor o escalera, más valor en el mercado”.
  • Garaje. Es un factor que por lo general suma, sobre todo donde hay mayor dificultad de aparcamiento en calle. La mejor forma de evaluarlo es informándose del precio de una plaza en la zona. “En Madrid no tiene el mismo impacto sobre el precio de la vivienda, en zonas donde una plaza cuesta 60.000 u 80.000 euros que donde cuestan 12.000”, considera el tasador.
  • Inspección Técnica de Edificios. Según sea positiva o negativa, el potencial comprador sabe si le espera o no una próxima derrama. Y a la vista de las deficiencias que indique el informe se puede evaluar el monto de su cuantía.
  • Servicios de comunidad. Un edificio que ofrece servicios a la comunidad por encima de la media se sobrevalora. Por ejemplo, una comunidad con piscina en el centro de la ciudad –donde no suele ser habitual en el urbanismo español– puede incrementar el precio entre el 5% y el 15%.
  • Edificios con protección especial. Suele ser muestra de exclusividad y una calidad superior a la media por su arquitectura, antigüedad o historia, por lo que pesa favorablemente. “Pueden contar con excepciones en el pago del IBI. Por el contrario, su especial catalogación puede conllevar una mayor exigencia en su conservación”, explica.
  • Certificación Energética de Edificios. Desde el punto de vista de la tasación profesional, a mayor calificación, mayor valor. Sin embargo, el mercado español sigue sin poner en valor lo que implica una mayor eficiencia energética, algo que “poco a poco irá cambiando en un contexto de encarecimiento de la factura energética”, considera el codirector de Control de Valoración de Tinsa.

Factores que restan:

  • Antigüedad. La norma dice que cuanto mayor es la antigüedad, menor valor. Por supuesto, hay excepciones cuando la conservación es exigente.
  • Ascensor. Su carencia es uno de los factores que más puede devaluar el precio de un edificio, en porcentajes tan significativos como el 30% para edificios sin ascensor del centro de Madrid. En zonas donde la edificación estándar no supera las tres alturas, la disminución del precio puede ser del 7%.
  • Gastos de comunidad. “En una ubicación de alto poder adquisitivo no es muy relevante”, matiza Escobar, “pero en el resto de segmentos inmobiliarios, cuantos menos gastos fijos, mejor”. Afirmación que el tasador matiza cuando entran en juego factores como contar con conserjería u otros.
  • Déficit de servicios. Una situación relativamente novedosa es la de la vivienda cuya comunidad de propietarios ofrece unos servicios por debajo de la media de los ofrecidos en  su barrio. Por ejemplo, en un entorno de urbanizaciones, la vivienda ubicada en una comunidad sin servicios deportivos ve devaluado su valor.
  • Bajos comerciales. Sobre todo en las plantas más bajas, los negocios ubicados en los bajos comerciales también pueden influir en el precio: el comprador rechaza negocio que relaciona con ruidos, olores, tráfico de gente o nocturnidad.  

Sobre el interior de la vivienda

Factores que suman:

  • Piso exterior. Lo normal es que la vivienda exterior sea siempre más cara. Esta afirmación es matizable cuando da a una calle con exceso de tráfico o ruido o  cuando la vivienda interior da a patios de manzana amplio e iluminado. El interior que da a patio de luces, siempre cuenta con un descuento.
  • Calidad de los acabados. Es donde la vivienda se juega entre el 5% y el 10% de su valor, “pero los tasadores valoramos siempre para un comprador medio en condiciones medias”, y Escobar se explica. “Aunque hayas puesto unos grifos de oro o el interiorismo sea realmente sorprendente, no lo vamos a tener en consideración porque no todos los compradores lo van a preciar como una mejora”.
  • Viviendas más pequeñas. Una apreciación que es importante recordar es que comparar el valor por metro cuadrado en la zona es una equivocación, siempre que no sean viviendas similares. Por ejemplo, el precio siempre será más alto en un apartamento de 60 m2 que de 120 m2.
  • Balcón o terraza. “Con la pandemia hay una auténtica obsesión por las viviendas con terrazas”, destaca el experto. “Cuando su superficie es superior a los 15 m2 puede sumar entre el 20% y 25%”.
  • Terraza en ático. Un auténtico tesoro inmobiliario en estos momentos por ser el más codiciado. 

Factores que restan:

  • Planta del piso. Muy importante: “En obra nueva, el precio del mismo piso sube por planta entre 3.000 y 6.000 euros”. Desde Tinsa se explica que las entreplantas y primeras plantas siempre están por debajo del resto del edificio, y los sótanos, semisótanos y plantas bajas tienen grandes problemas de comercialización como viviendas.
  • Conservación. Una reforma estándar de una vivienda de 90 metros cuadrados puede costar unos 60.000 euros. Pasados entre 10 y 15 años se considera amortizada por el tasador, salvo que ofrezca una conservación muy cuidada o sus acabados sean de especial calidad.      
  • Distribución interior. El tasador presta especial atención a los metros cuadrados útiles, “las zonas de paso para conectar estancias sin aprovechamiento, las casas con una estructura de tubo por su gran pasillo, abuhardilladas o con dificultades de ventilación, son penalizadas”.
  • Falta de anejos. En un contexto de disminución de espacio en la vivienda, no sumar a la propiedad espacios como los del trastero o cuarto comunitario de bicicletas resta.
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lunes, 1 de marzo de 2021

Visado verde sobre el covid19 para la UE

 

Uno de los primeros prototipos de tarjeta inteligente, realizado por su inventor Roland Moreno en 1975. Demuestra como, en una tarjeta inteligente, cada "pata" del microcircuito (al centro) está conectada con un contacto (elementos dorados) que la relaciona con el mundo exterior.



LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

Bruselas presentará este mes su propuesta de pasaporte de vacunación

La presidenta de la Comisión augura la inminente propuesta de un borrador legislativo del certificado sanitario

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en una rueda de prensa el pasado 26 de febrero.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en una rueda de prensa el pasado 26 de febrero.DPA VÍA EUROPA PRESS / EUROPA PRESS

El llamado pasaporte sanitario europeo, del que hace una semana muchas capitales recelaban, se ha colado de golpe en la agenda de Bruselas. La Comisión Europea presentará este mismo mes una propuesta sobre un certificado de vacunación para los ciudadanos de la UE, según ha anunciado este lunes la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen.

“Este mes presentaremos una propuesta legislativa para un Pase Verde Digital”, ha anunciado Von der Leyen este lunes a través de un tuit. Su objetivo, según ha añadido, será proporcionar la “prueba de que una persona ha sido vacunada, resultados de las pruebas para aquellos que no han podido vacunarse aún e información sobre la recuperación de la covid-19″, respetando “la protección de datos y la privacidad”.

La medida será presentada el día 17 de marzo, según ha avanzado el vicepresidente de la Comisión Margaritis Schinas tras un encuentro de los ministros de Salud de la UE. “Presentaremos un paquete [legislativo]”, ha dicho Schinas, “centrado en los viajes y el levantamiento de restricciones. El objetivo es establecer una dirección común para una apertura segura de Europa”.

El certificado “estará basado en el estatus médico con el objetivo de facilitar los viajes por placer o trabajo”, ha explicado un portavoz de la Comisión durante una rueda de prensa este mediodía, aunque apenas ha podido proporcionar detalles adicionales sobre la propuesta. “Se está desarrollando ahora mismo”, ha dicho el portavoz, que sí ha asegurado que la Comisión trabajará sobre la base del libre movimiento en Europa (competencia de la UE), pero no podrá entrar en la regulación de su uso en los distintos países, que correspondería a los Estados miembro. “La intención es tenerlo listo en tres meses, si todo va como hemos planeado”.

Bruselas presentará este mes su propuesta de pasaporte de vacunación. En vídeo, declaraciones de Christian Wigand, portavoz de la Comisión de Justicia e Igualdad.EBS

La idea de crear un pasaporte sanitario sobrevuela Bruselas desde hace meses y comenzó a cobrar fuerza a principios de este año, sobre todo ante la insistencia de países que viven del turismo y por tanto de la reactivación de los viajes, como Grecia y España. El Consejo Europeo y la Comisión se habían abierto a estudiarlo, pero preferían hasta hace poco mantener un perfil bajo y retrasar su hipotética puesta en marcha.

La última cumbre europea virtual, celebrada la semana pasada, ha acelerado su implementación. En ella, los Veintisiete se comprometieron a ponerse manos a la obra en el diseño de un certificado digital que indique si la persona en cuestión ha sido vacunada, posee anticuerpos o si ha dado negativo en alguna prueba PCR realizada últimamente. Von der Leyen reclamó que los países debían “trabajar rápido” si querían ponerlo en marcha de cara a la campaña verano, como reclamaba de forma insistente España. La canciller alemana, Angela Merkel, también saludó la propuesta, que podría incentivar el regreso de la circulación de viajeros entre Europa y el resto del mundo.

No se trata de arrancar de cero. La Comisión lleva desde el año pasado trabajando en este documento. En la cumbre, su presidenta ya aseguró que existía un acuerdo con los gobiernos nacionales sobre la información que debía contener esta suerte de laissez passer en tiempos del coronavirus: una veintena de datos que van desde el nombre y apellido del titular al rastreo de la dosis inoculada, siguiendo las directrices debatidas en la red comunitaria que agrupa a las autoridades sanitarias (eHealth Network) y pactadas de manera preliminar para su posible aplicación.

La Comisión pretende que el certificado pueda ser verificado y reconocido “en cualquier parte de la UE” y busca que sea “una solución sencilla”, según ha dicho un portavoz del Ejecutivo comunitario. “Debe ser inclusivo”, con una “versión digital”, pero ofreciendo la posibilidad de recibirlo “en papel si alguien lo requiere”.

El pasaporte había despertado dudas en países como Francia y Alemania, que consideran que los derechos que puede otorgar un salvoconducto para los vacunados podrían generar problemas éticos y despertar fantasmas discriminatorios si se comienza a usar cuando solo una pequeña parte de la población ha sido inmunizada. España, que asistió al Consejo de la semana pasada con este punto bien alto entre sus prioridades, reconocía que la discriminación podría plantear problemas, pero a la vez reclamaba que Bruselas se pusiese manos a la obra, para no llegar a verano, cuando se espera que una gran parte de la población ya esté vacunada, sin tener una propuesta lista.

Se abre ahora un periodo de debate de enormes dificultades políticas, operativas, técnicas y legales, en el que se deberán fijar los usos a los que da derecho un pasaporte que podría despertar recelos en partes de la población que no estén vacunadas, como la gente joven (que quedan fuera de los grupos prioritarios en la campaña) o aquellos que, voluntariamente, decidan no hacerlo.

La vicepresidenta tercera de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, ha destacado este lunes la importancia del pasaporte vacunal para que España “recupere con seguridad el turismo” cuanto antes. “Tiene que llegar antes de verano, naturalmente; España es el país que tiene mayor interés”, ha dicho en una entrevista en TVE. Aunque ha reconocido que el proyecto tiene “elementos complejos”, como el hecho de que la vacunación sea voluntaria y asegurar la protección de los datos de los ciudadanos, ha explicado que se abordarán tanto las cuestiones legales como tecnológicas en un grupo de trabajo formado por distintos ministerios “para liderar y asegurar que cualquier estándar que se adopte responde a los intereses de España”.

“Los certificados son una herramienta útil y eficaz para retomar la movilidad de forma segura”, ha defendido por su parte este lunes la ministra española de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, durante una cita con sus homólogos europeos, según una nota difundida por el ministerio. Maroto ha llamado a “evitar medidas discriminatorias entre ciudadanos” y ha reclamado celeridad en el regreso de los movimientos fronterizos. “Es importante tener las herramientas preparadas para iniciar la movilidad y volver a situar a Europa como destino de viajes seguros”.

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