El saber racional tiene un origen en un saber irracional. Por este motivo, al igual que todo saber irracional considera que existen dos mundos contrapuestos, aquel del Bien que ubica en el Cielo y donde habita Dios. Y, aquel del Mal que ubica en el Inframundo, en el interior de la Tierra, y donde habita Satanás. Aquellos hombres buenos irán al morirse, al Cielo, un lugar paradisíaco. Los hombres malos irán al morirse, al Infierno y donde habita el Mal, personificado en el Demonio, un lugar terrorífico donde está el fuego.
El saber racional refiere que el cielo, o techo de la Tierra, no existe. Y, que el centro de la Tierra es un lugar muy frío, por debajo de los -200C.
El centro de todos los objetos del Universo es más frío que su exterior; las estrellas, el sol, tiene el centro más frío que su superficie.
En el mundo de lo pequeño, el atómico, le ocurre igual, es más frío en su interior que en su exterior.
Cuanto más baja la temperatura, más alta su densidad. Esta compresión hace que la Tierra se contraiga, tanto cuanto más se caliente su superficie. Si con el “cambio climático” aumenta la temperatura en la superficie, más frío en el centro, aumentando su densidad y fracturando. La fractura terrestre es por contracción inelástica de la misma, no por expansión.
Cuando se produce una erupción volcánica y sale materia caliente, no es por expansión de esta sino por contracción inelástica del centro.
Bueno, hoy el saber reflexivo dice que toda observación es un hiperciclo resultado de la intersección de dos subciclos: aparente, o de vida en relación con la luz, del cielo.Y, latente, o de muerte, en relación con la oscuridad, el inframundo.
La “lucha” entre el mundo de los vivos y el de los muertos. La lucha entre Dios y el Diablo, tendrá un “final” apocalíptico, con destrucción total. Agamenón. En Jerusalen se enfrentarán los ejércitos de Mahoma y Cristo....
El saber reflexivo dice que no hay fin ni principio, porque el Universo no está contenido en un Universo donde habitan los dioses y que no está contenido por ser casa de los dioses. No es contenido pero si continente del Universo por ellos creado y donde habitan los mortales.
Bueno, hay niños que se les separa de sus familias antes de desarrollar su capacidad reflexiva, y se les domestica, se les doma, se les educa en la no racionalidad. Luego se les suelta, como sacerdotes, entre los humanos racionales para que domen, domestiquen, eduquen, en la irracionalidad. Los sacerdotes, como las bestias, siguen siendo hombres y, por ello, que devoran niños.
Hubo un tiempo que la Tierra se fracturó en noreste de África. Este rift, o fractura es la que fractura la línea homínida, siendo el lugar en que uno de sus labios fuera el homo sapiens que emigró en busca de un hábitat donde reproducirse para dominar el Gran Mundo, el resultado de la intersección del mundo de los vivos y el de los muertos.
Marita me comentaba como ella había elegido el estudio de la materia clara porque María, su madre, había elegido el estudio de la materia oscura. Y, su hermano, Martín, la materia oscura, fría y densa, del inframundo atómico. Y, piensa, Augusto, que así se refiere a mi, que la culpa de todo ello, eres tú por no querer reinar en los cielos.
Me pregunto qué querrá hacer Augusta Federica. Miguel me dice que , al menos astrofísica, o microfísica, el mundo oscuro, denso y frio del núcleo atómico, como su tío Martin o, el mundo claro, de baja densidad y caliente de la corona de electrones del átomo. Bueno, me gustaria que se ocupara del único territorio no explorado por la familia, probablemente, aquel que estaba destinado para tu hermano Federico, pero que fatídicamente no pudo ser aquel día 4 de junio de 1984.
Bueno Marita, tú has hecho la elección con intensos grados de libertad. Nadie ha influido salvo el ambiente necesario. Tampoco entiendo que Monterrey tenga nada que ver con tu elección.
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