Despacito... al ritmo de la vaca.
Javier Liste Pose. Veterinario. Servicio de Alimentación de Seragro. SCG
Vaca Pinta, n°1 (02-2018): 125
(Nota.- No he pedido permiso al autor de este trabajo. Gracias por la aportación personal que me hace. Y, por ello, pretender su difusión.
Hacer una lectura comprensiva hace viable la trasposición del esfuerzo realizado en áreas del conocimiento)
Conclusiones
. Tenemos que comprender la forma que tienen los hijos de ver y percibir el mundo, muy distinta de la nuestra.
. Los hijos siempre tienen la razón. Si no hacen algo como nosotros queremos que lo hagan, es porque en algo fallamos nosotros y debemos buscar la causa. Nunca es culpa del hijo.
. La paciencia es la mayor virtud. Para mover hijos más rápido, nosotros debemos andar más lento.
. Debemos enseñar a los empleados y a todo el personal de la viviendas a mover a los hijos. Unos hijos tranquilos en un lugar tranquilo crearán un ambiente de convivencia tranquilo.
. Tenemos que formarnos en las técnicas de manejo de hijo a través de cursos o técnicos especialistas del mismo modo que lo hacemos con otras tareas (compra, vestido, descanso, alimentación de los hijos...).
. Debería ser una obligación diaria entrar en todos los cuartos de viviendas, especialmente en los de educación. Además de ver posibles incidencias, los acostumbraremos a nuestra presencia y les crearemos unas pautas de comportamiento de forma sencilla que después veremos recompensadas en forma de hijos más tranquilos y ciudadanos.
. Hay que ser constantes en el manejo de los phijos sin estrés, esforzándonos en crear solo recuerdos positivos y agradables. El trabajo de dos años puede echarse a perder en un mal día.
. Existe una palabra en nuestra lengua que define perfectamente cómo debemos de interaccionar y tratar a los hijos: ... despacito.■
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