Primera consulta ambulatoria en Oviedo.
Estaba deseoso de hacer mi primera consulta médica en Asturias.
La secretaria pide permiso para abrir la puerta. Me levanto y acudo a la puerta.
La secretaria me pregunta si pasa a la primera paciente.
Sí, por favor. Le respondo.
Acude al atrio donde los pacientes y sus acompañantes estaban sentados.
En poco tiempo se presenta una señora de una edad parecida a la mia. Le ofrezco mi mano, a la que no responde más que mirando al suelo, y le doy los buenos días, no respondiendo.
Pase, por favor. Pasa y se para tras las dos sillas que se anteponían una mesa de despacho; horizontal y rectangular con una altura que se me antojaba baja, ya que mis rodillas, en posición de sentado, rozaban la misma.
Le digo a la paciente: siéntese, por favor. Se retira y se acerca a la esquina que un armario de madera clara, adosado a la pared izquierda de la entrada.
Le dije siéntese, por favor, a la vez que le mostraba la silla que separaba de la mesa y, con mi diestra le señalaba el asiento. Me negó el ofrecimiento con la cabeza.
Me senté y abrí una carpeta marrón clara donde había dos hojas impresas con una guia para hacer la interrogación y la exploración clínica.
Tanto la carpeta como las hojas me hacían saber que no estaba en el Hospital General de Asturias sino rn la Obra Social de la Caja de Ahorros de Asturias.
Por favor, dígame de donde es y donde vive.
De Tineo, me respondió. Una voz joven y hermosa.
La voz no acompañaba una tez quemada por el sol. Y, calzada de zapatillas marrones y a cuadros, se vestía con un mandil de pequeños cuadros rojos sobre blanco que se anteponía a una bata rosa guateada.
Sí, así de rápido la exploré.
- Dígame, por favor, ¿qué le pasa?
- Duélenme los corbellones.
Al no saber de que estructura se refería, continué.
- ¿De dónde a dónde?
- Llégame a la boca del cuerpo.
Era evidente que necesitaba ayuda, por lo que le pedí permiso para ausentarme. Así lo hice, la secretaria, señorita Fernández, se rió, a la vez que me informó con discreadiscreta descripción. Gracias, respondí.
- Dígame, por favor, ¿qué le pasa?
- Duélenme los corbellones.
- ¿De donde a donde?
- Llégame, como un rayu, a la boca del cuerpu.
Desencantado por mi ignorancia, acudí en ayuda, a la Señorita Fernàndez, que me dió buena cuenta.
La exploré, le expliqué cómo y porqué tenía tal dolor. Le referí como tenía que beber, comer y como tomar las posturas. Le receté unos fármacos. Le referí que no era malo lo que tenía y que podía curarse bien antes de finalizar el año, en dos meses.
La cité en un mes y le dije que la llamaría todas las semanas, aunque la visitaría en su casa en una semana.
Me dijo que había venido en el ALSA y hecho noche en la pensión Tineo.
En unos meses incorporé dos hechos:
1.- Esquemas en papel para explucar qué tenía, porqué lo tenía y las condecuencias, para su vida y para su capacidad para mantener su autonomía.
2.- Criterios de salud: beber, comer y descansar.
Hacer énfasis que la persona no tiene como fin el trabajar sino el descansar.
Entregarles por escrito los criterios del vivir, tras explicárselo con criterio comprensivo. Tanto para el paciente como para su familia. La persona, por definición, no vive sola. Quien vive solo es el individuo.
3. Criterios de la enfermedad, o lesión.
Su relación causal, o fisiopatológica.
Darles a saber estos diagnósticos y procedimientos terapéuticos que la Organización Mundial de la Salud ofrece. Ello, respetando la denominada "libertad de cátedra" que había sido criminalizada por el traidor sector español a la Segunda República que hizo acallar la denominada Institución Libre de Enseñanza.
(Hay que recordar que mis licenciaturas habian sido firnadas en nombre del usurpador jefe del Estado/dictadura cobarde y ruin.
4. Por criterios de salud pública y sociales, mi vestido ha sido siempre sanitario.
5. Por escrito, con máquina de escribir, informar de todo lo acaecido en la entrevista. Resprtar el inalienable derecho a ser informado.
A los dos meses de aquella experiencia primera, comencé con una estructura documental propia. Adapté la estructura documental que había diseñado para realizar los análisis documentales de mi participación como alummo en mi estanvia en las Universidades y, que ya había hecho evolucionar para la auditoría y propuesta de actividad prestataria dineraria, o bancaria.
Sin dejar de utilizar los "papeles" del Hospital General de Asturias para dar continuidad transversal y longitudinal con el resto de los sanitarios, llevé por duplicado todas las historias del Servicio Médico durante el tiempo que me permitió hacer mil pacientes. Con ello, diseñé la "historia clínica médica" que culminó hacia 1976.
Aquel tiempo ha sido de un trabajo titánico ya que no dejé de hacer el trabajo de fotodensitometría en Tres Cantos, junto con toda la estructura teórica y metodológica de la que denominé "teorìa y método del conocimiento de sistemas por su comportamiento (tymcsc)"
El paso siguiente ha sido el hacer uso de la tecnología informática en la asistencia ambulatoria y hospitalaria.
El uso de esta tecnología me hizo cambiar la relación con el paciente.
Actualmente estoy estableciendo una nueva relación con el paciente: prescindir de la mesa interpuesta en la consulta ambulatoria y la anotación/consulta en la cama y en la mesa de quirófano. Ello, con la telerelación con el paciente y con otros sanitarios.
Por otro lado, cómo establecer la administración de recursos.
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